lunes, 29 de junio de 2009
RIP
A partir de la fecha doy por muerto al presente blog, para dedicarme solo a la admenistración del foro. Benito.
viernes, 26 de junio de 2009
motalidad materna
El derecho a no morir por ser madre
La declaración es considerada como “histórica” por el movimiento de mujeres. La Argentina copatrocinó la resolución.
Por Mariana Carbajal
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU adoptó una histórica resolución vinculada con la vida y la salud de las mujeres: por primera vez definió que las altas tasas de mortalidad materna son un problema de derechos humanos. La Argentina copatrocinó la declaración. El último registro oficial indica que en el país fallecieron por causas vinculadas con el embarazo, el parto y el puerperio 4,4 mujeres cada 10 mil nacidos vivos, un registro casi tres veces mayor que el de Chile. Una de cada cuatro muertes ocurrió por complicaciones de abortos inseguros: ésta sigue siendo la principal causa de muerte materna desde hace más de veinte años.
“La resolución es muy importante, porque siempre se ha argumentado que el problema de la mortalidad materna es de salud pública. El Consejo de Derechos Humanos va más allá y advierte que es un problema social, que atañe a la sociedad toda, y que no eliminar las muertes maternas, la mayoría de las cuales son prevenibles, es una violación de los derechos humanos. Entonces, una política de derechos humanos debe abordar esta tragedia evitable. Por falta de un abordaje adecuado, lo que debería ser un evento casi fisiológico, como es el embarazo y el parto, termina siendo para muchas mujeres fatal”, analizó en diálogo con Página/12 la médica e investigadora del Conicet y del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes), Mariana Romero.
A través de la resolución del Consejo de Derechos Humanos, los gobiernos reconocen que la eliminación de la mortalidad y morbilidad maternas requieren la promoción y protección efectivas de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, incluidos su derecho a la vida, a ser iguales en dignidad, a la educación, a tener libertad de buscar, recibir e impartir información, a gozar de los beneficios del avance científico, a vivir libres de discriminación y a gozar del más alto nivel posible de salud física y mental, incluida la salud sexual y reproductiva.
Ximena Andión Ibáñez, directora de Advocacy Internacional del Centro por los Derechos Reproductivos, una ONG con sede en Nueva York, explicó a este diario que la resolución fue adoptada por consenso, es decir, no tuvo que ser votada. “La Argentina copatrocinó la resolución, lo cual es muy importante, ya que significa que el país apoyó el texto desde su negociación y que está plenamente de acuerdo con el compromiso”, indicó Andion, una de las más activas promotoras de la resolución.
“La Argentina debe no sólo copatrocinar esta resolución sino que más importante aún es respetarla y hacer lo necesario para que rija para todas las mujeres y niñas en el país. Porque la principal causa de muerte materna en el país son las debidas a complicaciones del aborto. Y esto se debe a que no se asegura lo que el Código Penal contempla: el acceso de mujeres y niñas con riesgo de vida o violadas a la interrupción del embarazo en servicios públicos de salud. El gobierno nacional y los provinciales deberán ahora cumplir esta resolución”, consideró la epidemióloga Mabel Bianco, directora de la Fundación Estudios e Investigación de la Mujer (FEIM).
En la resolución, los gobiernos expresan una seria preocupación por las “inaceptablemente” altas tasas de mortalidad y morbilidad maternas. La Organización Mundial de la Salud calcula que más de 1500 mujeres y niñas mueren todos los días en el mundo como resultado de complicaciones prevenibles que aparecen antes, durante y después del embarazo y el parto. Se trata de la principal causa de muerte a nivel mundial entre mujeres y niñas en edad reproductiva.
Ver art. completo en Página 12 del 26/6
La declaración es considerada como “histórica” por el movimiento de mujeres. La Argentina copatrocinó la resolución.
Por Mariana Carbajal
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU adoptó una histórica resolución vinculada con la vida y la salud de las mujeres: por primera vez definió que las altas tasas de mortalidad materna son un problema de derechos humanos. La Argentina copatrocinó la declaración. El último registro oficial indica que en el país fallecieron por causas vinculadas con el embarazo, el parto y el puerperio 4,4 mujeres cada 10 mil nacidos vivos, un registro casi tres veces mayor que el de Chile. Una de cada cuatro muertes ocurrió por complicaciones de abortos inseguros: ésta sigue siendo la principal causa de muerte materna desde hace más de veinte años.
“La resolución es muy importante, porque siempre se ha argumentado que el problema de la mortalidad materna es de salud pública. El Consejo de Derechos Humanos va más allá y advierte que es un problema social, que atañe a la sociedad toda, y que no eliminar las muertes maternas, la mayoría de las cuales son prevenibles, es una violación de los derechos humanos. Entonces, una política de derechos humanos debe abordar esta tragedia evitable. Por falta de un abordaje adecuado, lo que debería ser un evento casi fisiológico, como es el embarazo y el parto, termina siendo para muchas mujeres fatal”, analizó en diálogo con Página/12 la médica e investigadora del Conicet y del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes), Mariana Romero.
A través de la resolución del Consejo de Derechos Humanos, los gobiernos reconocen que la eliminación de la mortalidad y morbilidad maternas requieren la promoción y protección efectivas de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, incluidos su derecho a la vida, a ser iguales en dignidad, a la educación, a tener libertad de buscar, recibir e impartir información, a gozar de los beneficios del avance científico, a vivir libres de discriminación y a gozar del más alto nivel posible de salud física y mental, incluida la salud sexual y reproductiva.
Ximena Andión Ibáñez, directora de Advocacy Internacional del Centro por los Derechos Reproductivos, una ONG con sede en Nueva York, explicó a este diario que la resolución fue adoptada por consenso, es decir, no tuvo que ser votada. “La Argentina copatrocinó la resolución, lo cual es muy importante, ya que significa que el país apoyó el texto desde su negociación y que está plenamente de acuerdo con el compromiso”, indicó Andion, una de las más activas promotoras de la resolución.
“La Argentina debe no sólo copatrocinar esta resolución sino que más importante aún es respetarla y hacer lo necesario para que rija para todas las mujeres y niñas en el país. Porque la principal causa de muerte materna en el país son las debidas a complicaciones del aborto. Y esto se debe a que no se asegura lo que el Código Penal contempla: el acceso de mujeres y niñas con riesgo de vida o violadas a la interrupción del embarazo en servicios públicos de salud. El gobierno nacional y los provinciales deberán ahora cumplir esta resolución”, consideró la epidemióloga Mabel Bianco, directora de la Fundación Estudios e Investigación de la Mujer (FEIM).
En la resolución, los gobiernos expresan una seria preocupación por las “inaceptablemente” altas tasas de mortalidad y morbilidad maternas. La Organización Mundial de la Salud calcula que más de 1500 mujeres y niñas mueren todos los días en el mundo como resultado de complicaciones prevenibles que aparecen antes, durante y después del embarazo y el parto. Se trata de la principal causa de muerte a nivel mundial entre mujeres y niñas en edad reproductiva.
Ver art. completo en Página 12 del 26/6
jueves, 25 de junio de 2009
biología 23/6
Clase 23/06/09. Biología. (Analía Rodríguez)
Como todos saben las clases de Benito, no son para nada programadas y al menos por lo que vi hasta ahora, ninguna gira en torno a un tema específico y central (aunque si recurrente), sino que siempre se encaran diversos temas de interés y actualidad. Obviamente esta clase no fue la excepción, por lo tanto voy a hacer un detalle de todos los abordajes que tuvimos con un breve comentario, y en algunos casos presentaré ciertos artículos relacionados con los mismos.
El comienzo de la clase fue encabezado por una compañera que preguntó qué era el Estatuto Docente (en relación al artículo publicado en el blog sobre CTERA y De Narváez) a lo que Benito respondió (y algunos coincidieron) que una buena forma de quitarse esa duda hubiera sido el hecho de buscarlo en Internet. Igualmente hubo una breve explicación, en la cual se hizo referencia a los contenidos del susodicho Estatuto, en el cual figuran los Derechos y Deberes de los docentes, el establecimiento de la cantidad de horas de trabajo, condiciones de suplencias y licencias y antigüedad requerida para la jubilación, entre otros.
El artículo del blog informa acerca de la solicitada del SUTEBA por las declaraciones de De Narváez, sobre un supuesto incumplimiento laboral por parte de los docentes y el deseo de eliminar el Estatuto Docente. En relación a De Narváez y el PRO, se hizo un comentario acerca de la baja del número telefónico gratuito que recibía denuncias de mujeres golpeadas. Sinceramente, yo había entendido que éste número era el 147 y fue cambiado por un “0-800” no gratuito, en el cual también se reciben denuncias de cualquier tipo. Sin embargo, buscando información sobre el tema, me di cuenta que la cosa es al revés:(Nota del profesor: el error fue mio.)
(http://www.ctera.org.ar/item-info.shtml?x=97763)
SOLICITADA DEL SUTEBA ANTE LAS DECLARACIONES DEL DIPUTADO DE NARVAEZ
Al diputado Francisco de Narváez: "Los docentes tenemos un plan: no permitir que usted destruya la Educación Pública". Solicitada publicada el domingo 21 de junio en el Diario Página/12.
(http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-126581-2009-06-13.html)
El gobierno de Macri dará de baja una línea gratuita contra la violencia de género.
PROyecto con tijera machista
Aunque el gobierno porteño lo niega, la línea 0800-66-MUJER será absorbida en el número 147, con lo que quedará disuelta entre miles de pedidos de cualquier tema. Ya se mudó a las operadoras telefónicas. Preocupación entre legisladoras porteñas.
A raíz del asunto del cambio del número telefónico, algunos comentamos sobre el ineficiente y decepcionante 911, con el que es bastante difícil contar, ya que los operadores pueden tardar hasta media hora en atender las llamadas (por experiencia propia).
Otro tema. Una compañera le entregó a Benito un libro cuya temática era referida a OGM (Organismos Genéticamente Modificados) y los venenos que estos conllevan. Esto dio lugar al tema de los cultivos hidropónicos (casi nadie sabía que son) que por lo que explico el profe, son cultivos en agua.
(http://www.tecnociencia.es/especiales/cultivos_hidroponicos/1.htm)
¿Qué son los cultivos sin suelo?
Desde el punto de vista hortícola, la finalidad de cualquier medio de cultivo es conseguir una planta de calidad en el más corto período de tiempo, con costes de producción mínimos. En este sentido los cultivos sin suelo, también denominados cultivos hidropónicos, surgen como una alternativa a la Agricultura tradicional, cuyo principal objetivo es eliminar o disminuir los factores limitantes del crecimiento vegetal asociados a las características del suelo, sustituyéndolo por otros soportes de cultivo y aplicando técnicas de fertilización alternativas. La Ciencia de los Sustratos alternativos tiene como base el cultivo de plantas sin utilizar el suelo, de forma que las raíces de las mismas se encuentren suspendidas en un soporte inerte (grava, arena, turba) -lo que se conoce con el nombre de hidroponía-, en la propia disolución nutritiva, lo que exige una recirculación constante de la misma, impidiendo un proceso de anaerobiosis que causaría la muerte inmediata del cultivo.
Alguien preguntó si los alimentos transgénicos dicen expresamente (en sus etiquetas) que lo son. Benito cementó que no, por el principio de equivalencia de sustancias, que plantea que ambos productos son iguales; Sino sería competencia desleal. En Argentina, el hecho de aclarar algo en las etiquetas conlleva una gran burocracia. En Europa tiene que figurar en la etiquetas si el producto tiene alguna modificación genética. Benito opinó que en Argentina las leyes son pobres y la aplicación de las mismas es peor, que no existe control alguno. Un compañero comentó el caso de la prohibición de la comercialización de la Coca-Cola Zero® en algunos países, que no incluyen a la Argentina. A lo que el profe acoté que la clase media es permeable a la propaganda, y aclaró que se refería a nosotros.
No recuerdo como surgió el tema, pero Benito comenzó a explicar la Teoría del Derrame: Esta fue desarrollada por economistas neoliberales, que planteaban que para luchar contra la pobreza, la copa de la riqueza debía derramarse, es decir, promocionar la riqueza. También hizo un comentario bastante “caníbal”: La mejor manera de combatir el hambre y la pobreza es, todos los días comerse un pobre. En fin, lo que refiere a la teoría es el enriquecimiento de los ricos hasta tal punto que se llegue a derramar algo para los pobres. Esto denota una desregulación (el trabajo principal de Bush padre, según él mismo) osea, la carencia de límites al capital y al enriquecimiento (como el de De Narváez, en poco tiempo, lo cual nunca desmintió) Hay una falta de regulación, según la conveniencia de los ricos.
(http://www.biotech.bioetica.org/i13.htm)
Esto es un fragmento del artículo “Los alimentos transgénicos y los derechos de los consumidores” Regulación Jurídica de las Biotecnologías. UBA. Facultad de Derecho. (Es bastante más extenso)
¿Cómo se pueden identificar los alimentos genéticamente manipulados?
(http://www.ungs.edu.ar/cm/uploaded_files/file/ecopol/2da_jornada/Anchorena_Gaviola.pdf) Instituto de Industria. Universidad Nacional de General Sarmiento. Jornadas de Economía Política.
Análisis de los supuestos de la teoría del derrame.
La llamada teoría del derrame postula que redistribuir el ingreso a favor de los grupos sociales con mayor propensión al ahorro, esto es, los sectores de mayores ingresos sobre la base de su capacidad de ahorrar e invertir, aumentará el ingreso nacional y generará mayor empleo.
Salió el tema, entre dos compañeras, de los supermercados chinos que cortan la cadena de frío de los productos lácteos. Benito señaló que en los mercados Día, sucedía lo mismo y habló sobre la inseguridad que tenemos con los alimentos y los remedios. Además presumió (sin ánimo de cuestionar) sobre los productos alimenticios que él consume: los que él mismo produce y cría, por ejemplo, la chancha Jacinta y el jabalí Jacinto; Uno de los descendientes de está parejita fue su almuerzo el fin de semana pasado. Y nosotros, obviamente y lamentablemente consumimos todo comprado. En fin, de las anécdotas graciosas devino el asunto de la leche en Argentina. Tradicionalmente la mayor parte de la población mundial no toleraba la leche, pero a causa de la evolución esa situación se revirtió, siendo hoy en día completamente a la inversa.
En el 66´, el presidente Onganía, estableció que la leche tenía que venderse en botellas de vidrio, ya que hasta el momento las personas salían a comprarla con recipientes propios. La venta se realizaba por medio de lecheros que recorrían las calles en carros con caballos. Este fue el comienzo de la concentración de la producción de leche, en lo que hoy es La Serenísima, que dicho sea de paso todos los años solicitan al gobierno ayudas económicas, que generalmente son brindadas, por ejemplo, el padre de la democracia (como le gusta llamarlo al profe) les otorgó nada menos que 200 millones. Se puso en tela de juicio el hecho de que la leche sea tan saludable y beneficiosa como todos suponemos. Ya que debido a todos los procedimiento a los que se la somete pudiera llegar a ocasionar perjuicios.
También hubo comentarios referentes a la grasa de la carne de vaca. La que comúnmente vemos en la carnicería tiene una grasa color blanca, y eso puede deberse a la calidad de alimentación de las vacas, ya que deberían tener la grasa de color amarillenta. Por esto mismo, Benito hizo referencia al Feed Lot, que es el sistema de engorde del ganado por medio de la utilización de grander corrales con bebederos y comederos (se crían a las vacas como si fueran chanchos). El tema está en la alimentación del ganado basado en harina de soja (transgénica), granos de maíz lechosos (transgénicos), harina de hueso, harina de sangre, cenizas, etc. Procesado formando un alimento “balanceado para vacas”.
Antes de terminar la clase una compañera relató un curioso suceso, relativo a las elecciones y más específicamente a la consulta del padrón electoral. Nos contó que un amigo de su familia de 80 años y su misma abuela, consultaron el padrón y para sorpresa suya hallaron que otras 2 personas se encontraban inscriptas con sus mismos DNI, pero de sexos diferentes. Esto es lisa y llanamente fraude. Y se utilizan seguramente los DNI de personas mayores porque son los que no tienen obligación de votar.
Como todos saben las clases de Benito, no son para nada programadas y al menos por lo que vi hasta ahora, ninguna gira en torno a un tema específico y central (aunque si recurrente), sino que siempre se encaran diversos temas de interés y actualidad. Obviamente esta clase no fue la excepción, por lo tanto voy a hacer un detalle de todos los abordajes que tuvimos con un breve comentario, y en algunos casos presentaré ciertos artículos relacionados con los mismos.
El comienzo de la clase fue encabezado por una compañera que preguntó qué era el Estatuto Docente (en relación al artículo publicado en el blog sobre CTERA y De Narváez) a lo que Benito respondió (y algunos coincidieron) que una buena forma de quitarse esa duda hubiera sido el hecho de buscarlo en Internet. Igualmente hubo una breve explicación, en la cual se hizo referencia a los contenidos del susodicho Estatuto, en el cual figuran los Derechos y Deberes de los docentes, el establecimiento de la cantidad de horas de trabajo, condiciones de suplencias y licencias y antigüedad requerida para la jubilación, entre otros.
El artículo del blog informa acerca de la solicitada del SUTEBA por las declaraciones de De Narváez, sobre un supuesto incumplimiento laboral por parte de los docentes y el deseo de eliminar el Estatuto Docente. En relación a De Narváez y el PRO, se hizo un comentario acerca de la baja del número telefónico gratuito que recibía denuncias de mujeres golpeadas. Sinceramente, yo había entendido que éste número era el 147 y fue cambiado por un “0-800” no gratuito, en el cual también se reciben denuncias de cualquier tipo. Sin embargo, buscando información sobre el tema, me di cuenta que la cosa es al revés:(Nota del profesor: el error fue mio.)
(http://www.ctera.org.ar/item-info.shtml?x=97763)
SOLICITADA DEL SUTEBA ANTE LAS DECLARACIONES DEL DIPUTADO DE NARVAEZ
Al diputado Francisco de Narváez: "Los docentes tenemos un plan: no permitir que usted destruya la Educación Pública". Solicitada publicada el domingo 21 de junio en el Diario Página/12.
(http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-126581-2009-06-13.html)
El gobierno de Macri dará de baja una línea gratuita contra la violencia de género.
PROyecto con tijera machista
Aunque el gobierno porteño lo niega, la línea 0800-66-MUJER será absorbida en el número 147, con lo que quedará disuelta entre miles de pedidos de cualquier tema. Ya se mudó a las operadoras telefónicas. Preocupación entre legisladoras porteñas.
A raíz del asunto del cambio del número telefónico, algunos comentamos sobre el ineficiente y decepcionante 911, con el que es bastante difícil contar, ya que los operadores pueden tardar hasta media hora en atender las llamadas (por experiencia propia).
Otro tema. Una compañera le entregó a Benito un libro cuya temática era referida a OGM (Organismos Genéticamente Modificados) y los venenos que estos conllevan. Esto dio lugar al tema de los cultivos hidropónicos (casi nadie sabía que son) que por lo que explico el profe, son cultivos en agua.
(http://www.tecnociencia.es/especiales/cultivos_hidroponicos/1.htm)
¿Qué son los cultivos sin suelo?
Desde el punto de vista hortícola, la finalidad de cualquier medio de cultivo es conseguir una planta de calidad en el más corto período de tiempo, con costes de producción mínimos. En este sentido los cultivos sin suelo, también denominados cultivos hidropónicos, surgen como una alternativa a la Agricultura tradicional, cuyo principal objetivo es eliminar o disminuir los factores limitantes del crecimiento vegetal asociados a las características del suelo, sustituyéndolo por otros soportes de cultivo y aplicando técnicas de fertilización alternativas. La Ciencia de los Sustratos alternativos tiene como base el cultivo de plantas sin utilizar el suelo, de forma que las raíces de las mismas se encuentren suspendidas en un soporte inerte (grava, arena, turba) -lo que se conoce con el nombre de hidroponía-, en la propia disolución nutritiva, lo que exige una recirculación constante de la misma, impidiendo un proceso de anaerobiosis que causaría la muerte inmediata del cultivo.
Alguien preguntó si los alimentos transgénicos dicen expresamente (en sus etiquetas) que lo son. Benito cementó que no, por el principio de equivalencia de sustancias, que plantea que ambos productos son iguales; Sino sería competencia desleal. En Argentina, el hecho de aclarar algo en las etiquetas conlleva una gran burocracia. En Europa tiene que figurar en la etiquetas si el producto tiene alguna modificación genética. Benito opinó que en Argentina las leyes son pobres y la aplicación de las mismas es peor, que no existe control alguno. Un compañero comentó el caso de la prohibición de la comercialización de la Coca-Cola Zero® en algunos países, que no incluyen a la Argentina. A lo que el profe acoté que la clase media es permeable a la propaganda, y aclaró que se refería a nosotros.
No recuerdo como surgió el tema, pero Benito comenzó a explicar la Teoría del Derrame: Esta fue desarrollada por economistas neoliberales, que planteaban que para luchar contra la pobreza, la copa de la riqueza debía derramarse, es decir, promocionar la riqueza. También hizo un comentario bastante “caníbal”: La mejor manera de combatir el hambre y la pobreza es, todos los días comerse un pobre. En fin, lo que refiere a la teoría es el enriquecimiento de los ricos hasta tal punto que se llegue a derramar algo para los pobres. Esto denota una desregulación (el trabajo principal de Bush padre, según él mismo) osea, la carencia de límites al capital y al enriquecimiento (como el de De Narváez, en poco tiempo, lo cual nunca desmintió) Hay una falta de regulación, según la conveniencia de los ricos.
(http://www.biotech.bioetica.org/i13.htm)
Esto es un fragmento del artículo “Los alimentos transgénicos y los derechos de los consumidores” Regulación Jurídica de las Biotecnologías. UBA. Facultad de Derecho. (Es bastante más extenso)
¿Cómo se pueden identificar los alimentos genéticamente manipulados?
(http://www.ungs.edu.ar/cm/uploaded_files/file/ecopol/2da_jornada/Anchorena_Gaviola.pdf) Instituto de Industria. Universidad Nacional de General Sarmiento. Jornadas de Economía Política.
Análisis de los supuestos de la teoría del derrame.
La llamada teoría del derrame postula que redistribuir el ingreso a favor de los grupos sociales con mayor propensión al ahorro, esto es, los sectores de mayores ingresos sobre la base de su capacidad de ahorrar e invertir, aumentará el ingreso nacional y generará mayor empleo.
Salió el tema, entre dos compañeras, de los supermercados chinos que cortan la cadena de frío de los productos lácteos. Benito señaló que en los mercados Día, sucedía lo mismo y habló sobre la inseguridad que tenemos con los alimentos y los remedios. Además presumió (sin ánimo de cuestionar) sobre los productos alimenticios que él consume: los que él mismo produce y cría, por ejemplo, la chancha Jacinta y el jabalí Jacinto; Uno de los descendientes de está parejita fue su almuerzo el fin de semana pasado. Y nosotros, obviamente y lamentablemente consumimos todo comprado. En fin, de las anécdotas graciosas devino el asunto de la leche en Argentina. Tradicionalmente la mayor parte de la población mundial no toleraba la leche, pero a causa de la evolución esa situación se revirtió, siendo hoy en día completamente a la inversa.
En el 66´, el presidente Onganía, estableció que la leche tenía que venderse en botellas de vidrio, ya que hasta el momento las personas salían a comprarla con recipientes propios. La venta se realizaba por medio de lecheros que recorrían las calles en carros con caballos. Este fue el comienzo de la concentración de la producción de leche, en lo que hoy es La Serenísima, que dicho sea de paso todos los años solicitan al gobierno ayudas económicas, que generalmente son brindadas, por ejemplo, el padre de la democracia (como le gusta llamarlo al profe) les otorgó nada menos que 200 millones. Se puso en tela de juicio el hecho de que la leche sea tan saludable y beneficiosa como todos suponemos. Ya que debido a todos los procedimiento a los que se la somete pudiera llegar a ocasionar perjuicios.
También hubo comentarios referentes a la grasa de la carne de vaca. La que comúnmente vemos en la carnicería tiene una grasa color blanca, y eso puede deberse a la calidad de alimentación de las vacas, ya que deberían tener la grasa de color amarillenta. Por esto mismo, Benito hizo referencia al Feed Lot, que es el sistema de engorde del ganado por medio de la utilización de grander corrales con bebederos y comederos (se crían a las vacas como si fueran chanchos). El tema está en la alimentación del ganado basado en harina de soja (transgénica), granos de maíz lechosos (transgénicos), harina de hueso, harina de sangre, cenizas, etc. Procesado formando un alimento “balanceado para vacas”.
Antes de terminar la clase una compañera relató un curioso suceso, relativo a las elecciones y más específicamente a la consulta del padrón electoral. Nos contó que un amigo de su familia de 80 años y su misma abuela, consultaron el padrón y para sorpresa suya hallaron que otras 2 personas se encontraban inscriptas con sus mismos DNI, pero de sexos diferentes. Esto es lisa y llanamente fraude. Y se utilizan seguramente los DNI de personas mayores porque son los que no tienen obligación de votar.
miércoles, 24 de junio de 2009
Foro
http://cursojoaquin.creatuforo.com/
La anterior es la dirección del foro con el que trataremos de mejorar la cursada. El tema de la ley de medios y otros, ya los pueden encontrar allí, y participar en la discusión, si lo desean.
La anterior es la dirección del foro con el que trataremos de mejorar la cursada. El tema de la ley de medios y otros, ya los pueden encontrar allí, y participar en la discusión, si lo desean.
Ley de medios
http://www.comfer.gov.ar/web/blog/wp-content/uploads/2009/03/ley-final-sin-marcas.pdf
En la dirección anterior podrán encontrar la propuesta de ley de medios con un cuadro comparativo entre la actualidad y la propuesta
En la dirección anterior podrán encontrar la propuesta de ley de medios con un cuadro comparativo entre la actualidad y la propuesta
lunes, 22 de junio de 2009
ctera y De Narvaez
Fuerte crítica de los gremios docentes a De Narváez
2009-06-22 00:00:00
CTERA, Suteba y CTA salieron ayer a repudiar los dichos del candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires de Unión-PRO. “Su discurso ’eficientista’, que trata a la escuela como una empresa con gerentes, empleados y clientes, es el de las políticas neoliberales de la década menemista, y nosotros los docentes luchamos por una escuela pública, inclusiva, de calidad, popular y democrática", señalaron a través de una solicitada.
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Los gremios docentes Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), el Sindicato de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) y la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) repudiaron declaraciones del primer candidato a diputado nacional en la provincia de Buenos Aires por Unión-PRO, Francisco De Narváez, de proponer eliminar el Estatuto del Docente.
A través de una solicitada publicada ayer en distintos medios del país, los gremialistas señalaron que el Estatuto del Docente "que De Narváez proponer eliminar no constituye ningún privilegio, sino que es una conquista lograda por una lucha histórica de la docencia bonaerense hace más de 40 años". “El Estatuto es nuestro convenio laboral y al momento de su sanción vino a terminar, entre otras cosas, con el manejo discrecional de los partidos políticos para la designación de los docentes", señalaron.
Además, rechazaron la afirmación de De Narváez, quien dijo que en la provincia de Buenos Aires "de cada tres docentes trabaja uno" al responder que "no sólo es falsa sino que pone un manto de sospecha de corrupción sobre los trabajadores de la educación". "Quien esto afirma todavía no ha dado explicación convincente, no sólo ante la Justicia, sino de cara a la sociedad, del origen de los fondos de su campaña y su situación frente a la investigación del negocio y tráfico de la efedrina", completaron.
Además refirieron: “Con qué autoridad puede hablar de los trabajadores un personaje como usted", en referencia a De Narváez, "que al igual que su principal socio político Mauricio Macri registran récord de inasistencia en la Cámara de Diputados y ningún proyecto presentado".
Apuntaron otra vez contra De Narváez al señalar que "sus posicionamientos referidos a la política educativa son los mismos que padecimos los docentes durante la dictadura militar, donde con la suspensión del estatuto del Docente se negó durante ocho años, entre otros derechos, el de la licencia por maternidad". "Su discurso ’eficientista’, que trata a la escuela como una empresa con gerentes, empleados y clientes, es el de las políticas neoliberales de la década menemista, y nosotros los docentes luchamos por una escuela pública, inclusiva, de calidad, popular y democrática", añadieron.
Al final de la solicitada los docentes espetaron a De Narváez, en letras resaltadas: “Mientras usted se enriquecía haciendo negocios en la década menemista nosotros los docentes nos hacíamos cargo de las consecuencias, en nuestros alumnos y sus familias, de las políticas de exclusión que usted defendía". "Mientras usted se seguía enriqueciendo -continuaron- la escuela pública fue casi el único sostén y cobijo de miles de niños y jóvenes víctimas inocentes del colapso de 2001". "Mientras usted se sigue enriqueciendo miles de nosotros, desde cada escuela, seguimos comprometidos con la defensa inclaudicable de la escuela pública y del derecho social a la educación de todos nuestros pibes", concluyeron.
2009-06-22 00:00:00
CTERA, Suteba y CTA salieron ayer a repudiar los dichos del candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires de Unión-PRO. “Su discurso ’eficientista’, que trata a la escuela como una empresa con gerentes, empleados y clientes, es el de las políticas neoliberales de la década menemista, y nosotros los docentes luchamos por una escuela pública, inclusiva, de calidad, popular y democrática", señalaron a través de una solicitada.
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Los gremios docentes Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), el Sindicato de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) y la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) repudiaron declaraciones del primer candidato a diputado nacional en la provincia de Buenos Aires por Unión-PRO, Francisco De Narváez, de proponer eliminar el Estatuto del Docente.
A través de una solicitada publicada ayer en distintos medios del país, los gremialistas señalaron que el Estatuto del Docente "que De Narváez proponer eliminar no constituye ningún privilegio, sino que es una conquista lograda por una lucha histórica de la docencia bonaerense hace más de 40 años". “El Estatuto es nuestro convenio laboral y al momento de su sanción vino a terminar, entre otras cosas, con el manejo discrecional de los partidos políticos para la designación de los docentes", señalaron.
Además, rechazaron la afirmación de De Narváez, quien dijo que en la provincia de Buenos Aires "de cada tres docentes trabaja uno" al responder que "no sólo es falsa sino que pone un manto de sospecha de corrupción sobre los trabajadores de la educación". "Quien esto afirma todavía no ha dado explicación convincente, no sólo ante la Justicia, sino de cara a la sociedad, del origen de los fondos de su campaña y su situación frente a la investigación del negocio y tráfico de la efedrina", completaron.
Además refirieron: “Con qué autoridad puede hablar de los trabajadores un personaje como usted", en referencia a De Narváez, "que al igual que su principal socio político Mauricio Macri registran récord de inasistencia en la Cámara de Diputados y ningún proyecto presentado".
Apuntaron otra vez contra De Narváez al señalar que "sus posicionamientos referidos a la política educativa son los mismos que padecimos los docentes durante la dictadura militar, donde con la suspensión del estatuto del Docente se negó durante ocho años, entre otros derechos, el de la licencia por maternidad". "Su discurso ’eficientista’, que trata a la escuela como una empresa con gerentes, empleados y clientes, es el de las políticas neoliberales de la década menemista, y nosotros los docentes luchamos por una escuela pública, inclusiva, de calidad, popular y democrática", añadieron.
Al final de la solicitada los docentes espetaron a De Narváez, en letras resaltadas: “Mientras usted se enriquecía haciendo negocios en la década menemista nosotros los docentes nos hacíamos cargo de las consecuencias, en nuestros alumnos y sus familias, de las políticas de exclusión que usted defendía". "Mientras usted se seguía enriqueciendo -continuaron- la escuela pública fue casi el único sostén y cobijo de miles de niños y jóvenes víctimas inocentes del colapso de 2001". "Mientras usted se sigue enriqueciendo miles de nosotros, desde cada escuela, seguimos comprometidos con la defensa inclaudicable de la escuela pública y del derecho social a la educación de todos nuestros pibes", concluyeron.
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“El glifosato estimula la muerte de las células de embriones humanos”
Confirmó los efectos letales del herbicida en células humanas de embriones, placenta y cordón umbilical. Alertó sobre las consecuencias sanitarias y ambientales, y exigió la realización de estudios públicos sobre transgénicos y agrotóxicos. Cuando dio a conocer sus investigaciones, recibió críticas y desacreditaciones.
Por Darío Aranda
Gilles-Eric Seralini es especialista en biología molecular, docente de la Universidad de Caen (Francia) y director del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen). Y se ha transformado en un dolor de cabeza para las empresas de agronegocios y los defensores a ultranza de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados –transgénicos–). En 2005 descubrió que algunas células de la placenta humana son muy sensibles al herbicida Roundup (de la compañía Monsanto), incluso en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. A pesar de su frondoso currículum, fue duramente cuestionado por las empresas del sector, descalificado por los medios de comunicación y acusado de “militante verde”, entendido como fundamentalismo ecológico. Pero en diciembre pasado volvió a la carga; la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology) publicó su nuevo estudio, en el que constató que el Roundup es letal para las células humanas. Según el trabajo, dosis muy por debajo de las utilizadas en campos de soja provocan la muerte celular en pocas horas. “Aun en dosis diluidas mil veces, los herbicidas Roundup estimulan la muerte de las células de embriones humanos, lo que podría provocar malformaciones, abortos, problemas hormonales, genitales o de reproducción, además de distintos tipos de cánceres”, afirmó Seralini a Página/12 desde su laboratorio en Francia. Sus investigaciones forman parte de la bibliografía a la que hace referencia el Comité Nacional de Etica en la Ciencia en su recomendación para crear una comisión de expertos que analice los riesgos del uso del glifosato.
El investigador había decidido estudiar los efectos del herbicida sobre la placenta humana después de que un relevamiento epidemiológico de la Universidad de Carleton (Canadá), realizado en la provincia de Ontario, vinculara la exposición al glifosato (ingrediente base del Roundup) con el riesgo de abortos espontáneos y partos prematuros. Mediante pruebas de laboratorio, en 2005, Seralini confirmó que en dosis muy bajas el Roundup provoca efectos tóxicos en células placentarias humanas y en células de embriones. El estudio, publicado en la revista Environmental Health Perspectives, precisó que el herbicida mata una gran proporción de esas células después de sólo dieciocho horas de exposición a concentraciones menores que las utilizadas en el uso agrícola.
Señalaba que ese hecho podría explicar los abortos y nacimientos prematuros experimentados por trabajadoras rurales. También resaltaba que en soluciones entre 10 mil y 100 mil veces más diluidas que las del producto comercial ya no mataba las células, pero bloqueaba su producción de hormonas sexuales, lo que podría provocar en fetos dificultades en el desarrollo de huesos y el sistema reproductivo. Alertaba sobre la posibilidad de que el herbicida sea perturbador endocrino y, por sobre todo, instaba a la realización de nuevos estudios. Sólo obtuvo la campaña de desprestigio.
En 2007 difundió nuevos avances. “Hemos trabajado en células de recién nacidos con dosis del producto cien mil veces inferiores a las que cualquier jardinero común está en contacto. El Roundup programa la muerte de las células en pocas horas”, había declarado Seralini a la agencia de noticias AFP. Resaltaba que “los riesgos son sobre todo para las mujeres embarazadas, pero no sólo para ellas”.
En diciembre último, la revista norteamericana Investigación Química en Toxicología (de la American Chemical Society –Sociedad Química Americana–) le otorgó a Seralini once páginas para difundir su trabajo, ya finalizado. Focalizó en células humanas de cordón umbilical, embrionarias y de la placenta. La totalidad de las células murieron dentro de las 24 horas de exposición a las variedades de Roundup. “Se estudió el mecanismo de acción celular frente a cuatro formulaciones diferentes de Roundup (Express, Bioforce o Extra, Gran Travaux y Gran Travaux Plus). Los resultados muestran que los cuatro herbicidas Roundup, y el glifosato puro, causan muerte celular. Confirmado por la morfología de las células después del tratamiento se determina que, incluso a las más bajas concentraciones, causa importante muerte celular”, denuncia en la publicación, que precisa que aun con dosis hasta diez mil veces inferiores a las usadas en agricultura el Roundup provoca daño en membranas celulares y muerte celular. También confirmó el efecto destructivo del glifosato puro, que en dosis 500 veces menores a las usadas en los campos induce a la muerte celular.
Gilles-Eric Seralini tiene 49 años, nació en Argelia, vive en Caen, investiga la toxicidad de variedades transgénicas y herbicidas, es consultor de la Unión Europea en OGM y es director del Consejo Científico del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen). “He publicado tres artículos en revistas científicas norteamericanas de ámbito internacional, junto con investigadores que hacían su doctorado en mi laboratorio, sobre la toxicidad de los herbicidas de la familia del Roundup sobre células humanas de embriones, así como de placenta, y sobre células frescas de cordones umbilicales, las cuales llevaron a los mismos resultados, aunque fueran diluidas hasta cien mil veces. Confirmamos que los herbicidas Roundup estimulan el suicidio de las células humanas. Me especializo en los efectos de los OGM y sabemos que el cáncer, las enfermedades hormonales, nerviosas y reproductivas tienen relación con los agentes químicos de los OGM. Además, estos herbicidas perturban la producción de hormonas sexuales, por lo cual son perturbadores endocrinos”, afirma Seralini.
“El glifosato es menos tóxico para las ratas que la sal de mesa ingerida en gran cantidad”, señalaba hace una década la publicidad de Monsanto, citada en la extensa investigación periodística El Mundo según Monsanto, de Marie-Monique Robin. En el capítulo cuatro, llamado “Una vasta operación de intoxicación”, Seralini es contundente: “El Roundup es un asesino de embriones”. Hecho confirmado con la finalización de sus ensayos, en diciembre de 2008.
La contundencia y difusión del trabajo provocaron que la compañía de agrotóxicos más poderosa del mundo rompiera su silencio –a pesar de que su política empresarial es no responder estudios o artículos que no le sean favorables–. Mediante un comunicado, y ante la agencia de noticias AFP, Monsanto Francia volvió a deslegitimar al científico. “Los trabajos efectuados regularmente por Seralini sobre Roundup constituyen un desvío sistemático del uso normal del producto con el fin de denigrarlo, a pesar de que se ha demostrado su seguridad sanitaria desde hace 35 años en el mundo.”
La antigüedad del producto en el mercado es el mismo argumento utilizado en la Argentina por los defensores del modelo de agronegocios. Las organizaciones ambientalistas remarcan que esa defensa tiene su propio callejón sin salida. El PCB (químico usado en transformadores eléctricos y producido, entre otros, por Monsanto) también se utilizó durante décadas. Recibió cientos de denuncias y se lo vinculó con cuadros médicos graves, pero las empresas continuaban defendiendo su uso basado en la antigüedad del producto. Hasta que la presión social obligó a los Estados a realizar estudios y, con los resultados obtenidos, se prohibió su uso. “Con el glifosato pasará lo mismo”, retrucan las organizaciones.
–Luego de una investigación en la Argentina del doctor Andrés Carrasco, en la que confirmó el efecto devastador en embriones anfibios, las empresas del sector reaccionaron con intimidaciones, amenazas y presiones. ¿Le suena familiar?
–Sí, y mucho. Con mis investigaciones las empresas también reaccionaron muy mal. En lugar de criticar a los investigadores, una gran empresa responsable que no tiene ninguna capacitación en toxicología tendría que ponerse en duda e investigar. En diciembre de 2008, cuando se publicó nuestro último artículo, el Departamento de Comunicación de Monsanto dijo que estábamos desviando el herbicida de su función, ya que no fue hecho para actuar sobre células humanas. Este argumento es estúpido, no merece otro calificativo. Es muy sorprendente que una multinacional tan importante admitiera, con ese argumento, que no conduce ensayos de su herbicida con dosis bajas sobre células humanas antes de ponerlo en el mercado. Se debiera prohibir el producto nada más que por ese reconocimiento corporativo.
–¿Cuál fue el papel de los medios de comunicación en sus descubrimientos?
–Diarios y televisiones han hablado de nuestros estudios, dan cuenta de que el mundo está deteriorándose a causa de estos contaminantes y que muchas enfermedades desencadenadas por productos químicos ya se ven también en los animales y reducen dramáticamente la biodiversidad. Pero también hay que tener presente que el lobby de las empresas es muy fuerte, hacen llegar a los medios de comunicación informaciones contradictorias que finalmente desinforman a la opinión pública e influyen en gobiernos.
En 1974, Monsanto había sido autorizada a comercializar el herbicida Roundup, “que pasaría a convertirse en el herbicida más vendido del mundo”, se ufana la publicidad de la empresa. En 1981 la compañía se estableció como líder en investigación biotecnología, pero recién en 1995 fue aprobada una decena de sus productos modificados genéticamente, entre ellos la “Soja RR (Roundup Ready)”, resistente al glifosato. Monsanto promocionaba el Roundup como “un herbicida seguro y de uso general en cualquier lugar, desde céspedes y huertos hasta grandes bosques de coníferas”. También sostenía que el herbicida era biodegradable. Pero en enero de 2007 fue condenada por el tribunal francés de Lyon a pagar multas por el delito de “publicidad engañosa”. Los estudios de Seralini fueron utilizados como prueba, junto a otras investigaciones. La Justicia de Francia hizo eje en la falsa propiedad biodegradable del agrotóxico y hasta dio un paso más: afirmó que el Roundup “puede permanecer de forma duradera en el suelo e incluso extenderse a las aguas subterráneas”.
Frente a la campaña de desprestigio, Seralini recibió el apoyo de la Procuración General de Nueva York (que había ganado otro juicio contra Monsanto, también por publicidad engañosa). La revista científica Environmental Health Perspectives publicó un editorial para destacar sus descubrimientos y la revista Chemical Research in Toxicology propuso publicar el esquema completo del modo de acción toxicológico. “Monsanto siempre entregó estudios ridículos sobre el glifosato solo, mientras el Roundup es una mezcla mucho más tóxica que el glifosato solo. El mundo científico lo sabe, pero muchos prefieren no ver o atacar los descubrimientos. Sin embargo, la empresa sostenía que era inocuo. Hemos confirmado que los residuos de Roundup representan los principales contaminantes de las aguas de los ríos o de superficie. Por otro lado, recibimos apoyo de parte de investigadores que encontraron efectos similares, explicando así abortos naturales y desastres en las faunas autóctonas”, explica Seralini.
Con un mercado concentrado y una facturación sideral, la industria transgénica es denunciada por su poder de incidencia con quienes deben controlarla. Hasta la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos (el ámbito de control competente) es acusada de haber cedido a sus presiones. En agosto de 2006, líderes sindicales de la EPA acusaron a las autoridades del organismo de ceder ante la presión política y permitir el uso de químicos perjudiciales. “Se corren graves riesgos en fetos, embarazadas, niños y ancianos”, denunciaban. La EPA había omitido estudios científicos que contradecían los patrocinados por la industria de los pesticidas. “La dirección de la EPA prioriza la industria de la agricultura y los pesticidas antes que nuestra responsabilidad para proteger la salud de nuestros ciudadanos”, finalizaba el comunicado.
Seralini remarca el poder económico de las agroquímicas y recuerda que las ocho mayores compañías farmacéuticas son las ocho mayores compañías de pesticidas y de OGM, entre las que Monsanto tiene un papel protagónico. Por eso reclama la realización urgente de test sobre animales de laboratorio durante dos años, como –según explica– sucede con los medicamentos en Europa. “Hay un ingrediente político y económico en el tema, claramente, donde las compañías están detrás”, denuncia. Se reconoce un obsesivo del trabajo, advierte que desde hace una década analiza a diario todos los informes europeos y estadounidenses de controles sanitarios de OGM. Y no duda: “Los únicos que hacen test son las propias compañías, porque son ensayos carísimos. Las empresas y los gobiernos no dejan ver esos trabajos. Esos estudios debieran ser realizados por universidades públicas y debieran ser públicos”.
“Llevo 25 años trabajando sobre las perturbaciones de los genes, de las células y de los animales provocadas por medicamentos y contaminantes. Advertimos el peligro existente y proponemos estudios públicos. Pero en lugar de profundizar estudios y reconocernos como científicos nos quieren restar importancia académica llamándonos ‘militante ambientalista’. Tenemos claro que el ataque proviene de empresas que, si se hacen los estudios, deberán retirar sus productos del mercado”, denuncia Seralini, que en la actualidad advierte sobre el efecto sanitario no ya de los agrotóxicos, sino de los alimentos transgénicos y sus derivados. Recuerda que con el maíz transgénico (también tratado con Roundup) se alimentan los animales que luego come la población (pollos, vacas, conejos y cerdos) y explica que todos los productos que contienen azúcar de maíz (salsas, caramelos, chocolates y gaseosas, entre otros) deben ser objeto de urgentes estudios.
“Llevamos años trabajando sobre la toxicidad de los principales contaminantes. Hemos confirmado que el Roundup es también el principal contaminante de los OGM alimentarios, como la soja o el maíz transgénico, lo que puede conllevar a un problema de intoxicación de los alimentos a largo plazo.” La afirmación de Seralini va en sintonía con las denuncias de centenares de organizaciones sociales, urbanas y rurales, y movimientos internacionales como la Vía Campesina (colectivo internacional de campesinos, indígenas, sin tierra y trabajadores agrícolas), que exigen alimentos sanos.
Permalink:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-126983-2009-06-21.html
“El glifosato estimula la muerte de las células de embriones humanos”
Confirmó los efectos letales del herbicida en células humanas de embriones, placenta y cordón umbilical. Alertó sobre las consecuencias sanitarias y ambientales, y exigió la realización de estudios públicos sobre transgénicos y agrotóxicos. Cuando dio a conocer sus investigaciones, recibió críticas y desacreditaciones.
Por Darío Aranda
Gilles-Eric Seralini es especialista en biología molecular, docente de la Universidad de Caen (Francia) y director del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen). Y se ha transformado en un dolor de cabeza para las empresas de agronegocios y los defensores a ultranza de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados –transgénicos–). En 2005 descubrió que algunas células de la placenta humana son muy sensibles al herbicida Roundup (de la compañía Monsanto), incluso en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. A pesar de su frondoso currículum, fue duramente cuestionado por las empresas del sector, descalificado por los medios de comunicación y acusado de “militante verde”, entendido como fundamentalismo ecológico. Pero en diciembre pasado volvió a la carga; la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology) publicó su nuevo estudio, en el que constató que el Roundup es letal para las células humanas. Según el trabajo, dosis muy por debajo de las utilizadas en campos de soja provocan la muerte celular en pocas horas. “Aun en dosis diluidas mil veces, los herbicidas Roundup estimulan la muerte de las células de embriones humanos, lo que podría provocar malformaciones, abortos, problemas hormonales, genitales o de reproducción, además de distintos tipos de cánceres”, afirmó Seralini a Página/12 desde su laboratorio en Francia. Sus investigaciones forman parte de la bibliografía a la que hace referencia el Comité Nacional de Etica en la Ciencia en su recomendación para crear una comisión de expertos que analice los riesgos del uso del glifosato.
El investigador había decidido estudiar los efectos del herbicida sobre la placenta humana después de que un relevamiento epidemiológico de la Universidad de Carleton (Canadá), realizado en la provincia de Ontario, vinculara la exposición al glifosato (ingrediente base del Roundup) con el riesgo de abortos espontáneos y partos prematuros. Mediante pruebas de laboratorio, en 2005, Seralini confirmó que en dosis muy bajas el Roundup provoca efectos tóxicos en células placentarias humanas y en células de embriones. El estudio, publicado en la revista Environmental Health Perspectives, precisó que el herbicida mata una gran proporción de esas células después de sólo dieciocho horas de exposición a concentraciones menores que las utilizadas en el uso agrícola.
Señalaba que ese hecho podría explicar los abortos y nacimientos prematuros experimentados por trabajadoras rurales. También resaltaba que en soluciones entre 10 mil y 100 mil veces más diluidas que las del producto comercial ya no mataba las células, pero bloqueaba su producción de hormonas sexuales, lo que podría provocar en fetos dificultades en el desarrollo de huesos y el sistema reproductivo. Alertaba sobre la posibilidad de que el herbicida sea perturbador endocrino y, por sobre todo, instaba a la realización de nuevos estudios. Sólo obtuvo la campaña de desprestigio.
En 2007 difundió nuevos avances. “Hemos trabajado en células de recién nacidos con dosis del producto cien mil veces inferiores a las que cualquier jardinero común está en contacto. El Roundup programa la muerte de las células en pocas horas”, había declarado Seralini a la agencia de noticias AFP. Resaltaba que “los riesgos son sobre todo para las mujeres embarazadas, pero no sólo para ellas”.
En diciembre último, la revista norteamericana Investigación Química en Toxicología (de la American Chemical Society –Sociedad Química Americana–) le otorgó a Seralini once páginas para difundir su trabajo, ya finalizado. Focalizó en células humanas de cordón umbilical, embrionarias y de la placenta. La totalidad de las células murieron dentro de las 24 horas de exposición a las variedades de Roundup. “Se estudió el mecanismo de acción celular frente a cuatro formulaciones diferentes de Roundup (Express, Bioforce o Extra, Gran Travaux y Gran Travaux Plus). Los resultados muestran que los cuatro herbicidas Roundup, y el glifosato puro, causan muerte celular. Confirmado por la morfología de las células después del tratamiento se determina que, incluso a las más bajas concentraciones, causa importante muerte celular”, denuncia en la publicación, que precisa que aun con dosis hasta diez mil veces inferiores a las usadas en agricultura el Roundup provoca daño en membranas celulares y muerte celular. También confirmó el efecto destructivo del glifosato puro, que en dosis 500 veces menores a las usadas en los campos induce a la muerte celular.
Gilles-Eric Seralini tiene 49 años, nació en Argelia, vive en Caen, investiga la toxicidad de variedades transgénicas y herbicidas, es consultor de la Unión Europea en OGM y es director del Consejo Científico del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen). “He publicado tres artículos en revistas científicas norteamericanas de ámbito internacional, junto con investigadores que hacían su doctorado en mi laboratorio, sobre la toxicidad de los herbicidas de la familia del Roundup sobre células humanas de embriones, así como de placenta, y sobre células frescas de cordones umbilicales, las cuales llevaron a los mismos resultados, aunque fueran diluidas hasta cien mil veces. Confirmamos que los herbicidas Roundup estimulan el suicidio de las células humanas. Me especializo en los efectos de los OGM y sabemos que el cáncer, las enfermedades hormonales, nerviosas y reproductivas tienen relación con los agentes químicos de los OGM. Además, estos herbicidas perturban la producción de hormonas sexuales, por lo cual son perturbadores endocrinos”, afirma Seralini.
“El glifosato es menos tóxico para las ratas que la sal de mesa ingerida en gran cantidad”, señalaba hace una década la publicidad de Monsanto, citada en la extensa investigación periodística El Mundo según Monsanto, de Marie-Monique Robin. En el capítulo cuatro, llamado “Una vasta operación de intoxicación”, Seralini es contundente: “El Roundup es un asesino de embriones”. Hecho confirmado con la finalización de sus ensayos, en diciembre de 2008.
La contundencia y difusión del trabajo provocaron que la compañía de agrotóxicos más poderosa del mundo rompiera su silencio –a pesar de que su política empresarial es no responder estudios o artículos que no le sean favorables–. Mediante un comunicado, y ante la agencia de noticias AFP, Monsanto Francia volvió a deslegitimar al científico. “Los trabajos efectuados regularmente por Seralini sobre Roundup constituyen un desvío sistemático del uso normal del producto con el fin de denigrarlo, a pesar de que se ha demostrado su seguridad sanitaria desde hace 35 años en el mundo.”
La antigüedad del producto en el mercado es el mismo argumento utilizado en la Argentina por los defensores del modelo de agronegocios. Las organizaciones ambientalistas remarcan que esa defensa tiene su propio callejón sin salida. El PCB (químico usado en transformadores eléctricos y producido, entre otros, por Monsanto) también se utilizó durante décadas. Recibió cientos de denuncias y se lo vinculó con cuadros médicos graves, pero las empresas continuaban defendiendo su uso basado en la antigüedad del producto. Hasta que la presión social obligó a los Estados a realizar estudios y, con los resultados obtenidos, se prohibió su uso. “Con el glifosato pasará lo mismo”, retrucan las organizaciones.
–Luego de una investigación en la Argentina del doctor Andrés Carrasco, en la que confirmó el efecto devastador en embriones anfibios, las empresas del sector reaccionaron con intimidaciones, amenazas y presiones. ¿Le suena familiar?
–Sí, y mucho. Con mis investigaciones las empresas también reaccionaron muy mal. En lugar de criticar a los investigadores, una gran empresa responsable que no tiene ninguna capacitación en toxicología tendría que ponerse en duda e investigar. En diciembre de 2008, cuando se publicó nuestro último artículo, el Departamento de Comunicación de Monsanto dijo que estábamos desviando el herbicida de su función, ya que no fue hecho para actuar sobre células humanas. Este argumento es estúpido, no merece otro calificativo. Es muy sorprendente que una multinacional tan importante admitiera, con ese argumento, que no conduce ensayos de su herbicida con dosis bajas sobre células humanas antes de ponerlo en el mercado. Se debiera prohibir el producto nada más que por ese reconocimiento corporativo.
–¿Cuál fue el papel de los medios de comunicación en sus descubrimientos?
–Diarios y televisiones han hablado de nuestros estudios, dan cuenta de que el mundo está deteriorándose a causa de estos contaminantes y que muchas enfermedades desencadenadas por productos químicos ya se ven también en los animales y reducen dramáticamente la biodiversidad. Pero también hay que tener presente que el lobby de las empresas es muy fuerte, hacen llegar a los medios de comunicación informaciones contradictorias que finalmente desinforman a la opinión pública e influyen en gobiernos.
En 1974, Monsanto había sido autorizada a comercializar el herbicida Roundup, “que pasaría a convertirse en el herbicida más vendido del mundo”, se ufana la publicidad de la empresa. En 1981 la compañía se estableció como líder en investigación biotecnología, pero recién en 1995 fue aprobada una decena de sus productos modificados genéticamente, entre ellos la “Soja RR (Roundup Ready)”, resistente al glifosato. Monsanto promocionaba el Roundup como “un herbicida seguro y de uso general en cualquier lugar, desde céspedes y huertos hasta grandes bosques de coníferas”. También sostenía que el herbicida era biodegradable. Pero en enero de 2007 fue condenada por el tribunal francés de Lyon a pagar multas por el delito de “publicidad engañosa”. Los estudios de Seralini fueron utilizados como prueba, junto a otras investigaciones. La Justicia de Francia hizo eje en la falsa propiedad biodegradable del agrotóxico y hasta dio un paso más: afirmó que el Roundup “puede permanecer de forma duradera en el suelo e incluso extenderse a las aguas subterráneas”.
Frente a la campaña de desprestigio, Seralini recibió el apoyo de la Procuración General de Nueva York (que había ganado otro juicio contra Monsanto, también por publicidad engañosa). La revista científica Environmental Health Perspectives publicó un editorial para destacar sus descubrimientos y la revista Chemical Research in Toxicology propuso publicar el esquema completo del modo de acción toxicológico. “Monsanto siempre entregó estudios ridículos sobre el glifosato solo, mientras el Roundup es una mezcla mucho más tóxica que el glifosato solo. El mundo científico lo sabe, pero muchos prefieren no ver o atacar los descubrimientos. Sin embargo, la empresa sostenía que era inocuo. Hemos confirmado que los residuos de Roundup representan los principales contaminantes de las aguas de los ríos o de superficie. Por otro lado, recibimos apoyo de parte de investigadores que encontraron efectos similares, explicando así abortos naturales y desastres en las faunas autóctonas”, explica Seralini.
Con un mercado concentrado y una facturación sideral, la industria transgénica es denunciada por su poder de incidencia con quienes deben controlarla. Hasta la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos (el ámbito de control competente) es acusada de haber cedido a sus presiones. En agosto de 2006, líderes sindicales de la EPA acusaron a las autoridades del organismo de ceder ante la presión política y permitir el uso de químicos perjudiciales. “Se corren graves riesgos en fetos, embarazadas, niños y ancianos”, denunciaban. La EPA había omitido estudios científicos que contradecían los patrocinados por la industria de los pesticidas. “La dirección de la EPA prioriza la industria de la agricultura y los pesticidas antes que nuestra responsabilidad para proteger la salud de nuestros ciudadanos”, finalizaba el comunicado.
Seralini remarca el poder económico de las agroquímicas y recuerda que las ocho mayores compañías farmacéuticas son las ocho mayores compañías de pesticidas y de OGM, entre las que Monsanto tiene un papel protagónico. Por eso reclama la realización urgente de test sobre animales de laboratorio durante dos años, como –según explica– sucede con los medicamentos en Europa. “Hay un ingrediente político y económico en el tema, claramente, donde las compañías están detrás”, denuncia. Se reconoce un obsesivo del trabajo, advierte que desde hace una década analiza a diario todos los informes europeos y estadounidenses de controles sanitarios de OGM. Y no duda: “Los únicos que hacen test son las propias compañías, porque son ensayos carísimos. Las empresas y los gobiernos no dejan ver esos trabajos. Esos estudios debieran ser realizados por universidades públicas y debieran ser públicos”.
“Llevo 25 años trabajando sobre las perturbaciones de los genes, de las células y de los animales provocadas por medicamentos y contaminantes. Advertimos el peligro existente y proponemos estudios públicos. Pero en lugar de profundizar estudios y reconocernos como científicos nos quieren restar importancia académica llamándonos ‘militante ambientalista’. Tenemos claro que el ataque proviene de empresas que, si se hacen los estudios, deberán retirar sus productos del mercado”, denuncia Seralini, que en la actualidad advierte sobre el efecto sanitario no ya de los agrotóxicos, sino de los alimentos transgénicos y sus derivados. Recuerda que con el maíz transgénico (también tratado con Roundup) se alimentan los animales que luego come la población (pollos, vacas, conejos y cerdos) y explica que todos los productos que contienen azúcar de maíz (salsas, caramelos, chocolates y gaseosas, entre otros) deben ser objeto de urgentes estudios.
“Llevamos años trabajando sobre la toxicidad de los principales contaminantes. Hemos confirmado que el Roundup es también el principal contaminante de los OGM alimentarios, como la soja o el maíz transgénico, lo que puede conllevar a un problema de intoxicación de los alimentos a largo plazo.” La afirmación de Seralini va en sintonía con las denuncias de centenares de organizaciones sociales, urbanas y rurales, y movimientos internacionales como la Vía Campesina (colectivo internacional de campesinos, indígenas, sin tierra y trabajadores agrícolas), que exigen alimentos sanos.
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viernes, 19 de junio de 2009
link
Este es el sitio donde pueden ver el artículo siguiente directamente del diario digital. Benito.
http://www.si.clarin.com/2009/06/19/home/01941768.html
http://www.si.clarin.com/2009/06/19/home/01941768.html
Acoso y discriminación
LOS INSULTOS MAS REPETIDOS DE LA SECUNDARIA
Hay una bomba en el colegio
Mientras padres y docentes se preocupan por el "bully", una encuesta del Sí! pone en palabras impresas la agresión verbal. Bienvenidos al infierno escolar. Bonus track: Leé la opinión de UNICEF sobre el "bully".
Por: Nicolás Artusi
1 de 1
"Negro de mierda": ni los seis casos de factoreo ni los ríos de Europa ni los presidentes argentinos ni los versos célebres de La vida es sueño ("¡ay, mísero de mí!"); "negro de mierda" es lo que más se repite en los colegios secundarios. Si para el gafotas director de cine Todd Solondz (Mi vida es mi vida o Palíndromos) los estudiantes sólo deben conocer dos palabras como recurso darwiniano para sobrevivir en la jungla de las aulas ("maricones y retardados"), y mientras padres y maestros se desvelan por la violencia escolar, una cartografía del insulto diario pone en palabras impresas la agresión, que no es sólo física.
En la Argentina, la escuela es el segundo ámbito más discriminatorio (después del trabajo, lo dice una encuesta del Instituto Nacional contra la Discriminación, el INADI). Una historia reciente de la cultura pop resume los pesares del "bully" (con películas y videojuegos titulados así, Bully), pero más que una anécdota para explicar adolescencias conflictivas, el insulto es una pesadilla cotidiana que empieza cuando empieza el día: a las 7.20, el horario tan absurdo como nocturno en que abren los colegios. Mientras se difunde el dato de que el 10 por ciento de la población argentina hoy viene del Paraguay, Bolivia o Perú, una encuesta del Sí! entre 1.200 alumnos secundarios devela una idea aberrante de "supremacía blanca" para elegir el agravio: "Ser un negro de mierda lo determina las cosas que hace una persona", explica Ignacio (17), alumno del Nacional Buenos Aires: "Usar llantas con resortes y gorra constituyen el identikit del cabeza".
¿Qué onda, boludo? Asumido como vocativo, "boludo" no aparece en la encuesta que preguntó sobre insultos dichos con la manifiesta intención de agredir. De ahí que aquel concepto de "negro" (y sus variantes: "villero" o "cabeza") sea más punzante. "Los jóvenes suelen tomar un insulto como habla coloquial", distingue la profesora María Inés Abrile de Vollmer, subsecretaria de Equidad y Calidad del Ministerio de Educación: "Pero es grave cuando se usa como agresión social". Con un DJ que instaló como campaña el provocativo "¡Bailen, putos!", ¿es "puto" el "boludo" del 2010? "Jamás es inocente: el insulto reproduce un estereotipo. Cuando le decís a otro 'no seas puto' o 'boliviano', estás aceptando que eso tiene características negativas", dice María José Lubertino, directora del INADI: "Lo grave es que esto pasa en la tele, en el fútbol o en la escuela, que no está aislada del mundo exterior". Y, si fuera cierto el refrán sobre la casa del herrero, Lubertino se lamenta: "Tengo un hijo de 12 años que no para de decir 'maricón'".
Ahí donde la novelita juvenil dividió un mundo entre divinas y populares, y mientras la puteada se extienda como una mancha humana, ¿hay una bomba en el colegio? "Hace unas semanas, Carl Joseph Walker-Hoover, un chico de 11 años de Springfield, se ahorcó después de meses de ser acusado por sus compañeros de 'puto'", se lamenta Judith Warner en su blog Domestic Disturbances del The New York Times: "En los Estados Unidos, combatir el bullying se convirtió en una obsesión nacional, sobre todo después de Columbine. Aunque todo sigue igual" (ver página 8). El tema se disparó en el correo de lectores del diario gringo, donde el director de un colegio se declaró harto de que los alumnos hablen de derechos humanos o se compadezcan de la hambruna en Darfur pero le digan "gordo forro" al compañero excedido. Según las encuestas, el sobrepeso es la causa número 1 de insultos estudiantiles en EE.UU.; acá, "gordo" comparte los fondos de la tabla con el impreciso "astilla" o el xenófobo "peruano".
Así, más que un templo del saber, la escuela puede ser un campo de batalla, donde el prejuicio de género acusará de "conchudo" al varón y de "trola" a la mujer. "La propia dinámica de la escuela es discriminatoria, porque presenta altos niveles de expulsión", relativiza Elena Duro, especialista en Educación de la UNICEF: "Más del 35 % de los que ingresan a la secundaria no egresa". Aun con docentes sobrepasados y víctimas que no pueden defenderse, la escuela debería tomar partido por los débiles: "Hay que formar a los maestros, que muchas veces se desentienden del tema", dice Lubertino. El INADI lanzó el programa Escuela Libre de Discriminación (escuelas@inadi.gov.ar) para que, además de enseñar, los docentes aprendan: ¿cómo hay que parar una clase si sucede un hecho de discriminación?
¿Negro? ¿Conchudo? ¿Verga flotante? "Los insultos que más duelen son los que discriminan", razona Alejandro (17), alumno del Buenos Aires que aboga por una igualdad social en la puteada: para él, es tan ofensivo "villero" como "cheto". Hasta que la lucha contra el acoso no sea prioridad en las escuelas, generaciones de alumnos seguirán padeciendo lo mismo que el protagonista de La maravillosa vida breve de Oscar Wao, la novela iniciática de Junot Díaz: "La secundaria era el equivalente de un espectáculo medieval, como si lo hubieran puesto en el cepo y forzado a soportar que una multitud de semianormales le tirara todo tipo de cosas y le gritara ultrajes, una experiencia de la que debió haber salido mejor persona, pero que no resultó así.", se escribió, y la moraleja habrá sido más penosa que edificante: "Y si existía alguna lección que aprender de la tortura de esos años, él no tenía la menor idea de cuál podía haber sido".
Hay una bomba en el colegio
Mientras padres y docentes se preocupan por el "bully", una encuesta del Sí! pone en palabras impresas la agresión verbal. Bienvenidos al infierno escolar. Bonus track: Leé la opinión de UNICEF sobre el "bully".
Por: Nicolás Artusi
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"Negro de mierda": ni los seis casos de factoreo ni los ríos de Europa ni los presidentes argentinos ni los versos célebres de La vida es sueño ("¡ay, mísero de mí!"); "negro de mierda" es lo que más se repite en los colegios secundarios. Si para el gafotas director de cine Todd Solondz (Mi vida es mi vida o Palíndromos) los estudiantes sólo deben conocer dos palabras como recurso darwiniano para sobrevivir en la jungla de las aulas ("maricones y retardados"), y mientras padres y maestros se desvelan por la violencia escolar, una cartografía del insulto diario pone en palabras impresas la agresión, que no es sólo física.
En la Argentina, la escuela es el segundo ámbito más discriminatorio (después del trabajo, lo dice una encuesta del Instituto Nacional contra la Discriminación, el INADI). Una historia reciente de la cultura pop resume los pesares del "bully" (con películas y videojuegos titulados así, Bully), pero más que una anécdota para explicar adolescencias conflictivas, el insulto es una pesadilla cotidiana que empieza cuando empieza el día: a las 7.20, el horario tan absurdo como nocturno en que abren los colegios. Mientras se difunde el dato de que el 10 por ciento de la población argentina hoy viene del Paraguay, Bolivia o Perú, una encuesta del Sí! entre 1.200 alumnos secundarios devela una idea aberrante de "supremacía blanca" para elegir el agravio: "Ser un negro de mierda lo determina las cosas que hace una persona", explica Ignacio (17), alumno del Nacional Buenos Aires: "Usar llantas con resortes y gorra constituyen el identikit del cabeza".
¿Qué onda, boludo? Asumido como vocativo, "boludo" no aparece en la encuesta que preguntó sobre insultos dichos con la manifiesta intención de agredir. De ahí que aquel concepto de "negro" (y sus variantes: "villero" o "cabeza") sea más punzante. "Los jóvenes suelen tomar un insulto como habla coloquial", distingue la profesora María Inés Abrile de Vollmer, subsecretaria de Equidad y Calidad del Ministerio de Educación: "Pero es grave cuando se usa como agresión social". Con un DJ que instaló como campaña el provocativo "¡Bailen, putos!", ¿es "puto" el "boludo" del 2010? "Jamás es inocente: el insulto reproduce un estereotipo. Cuando le decís a otro 'no seas puto' o 'boliviano', estás aceptando que eso tiene características negativas", dice María José Lubertino, directora del INADI: "Lo grave es que esto pasa en la tele, en el fútbol o en la escuela, que no está aislada del mundo exterior". Y, si fuera cierto el refrán sobre la casa del herrero, Lubertino se lamenta: "Tengo un hijo de 12 años que no para de decir 'maricón'".
Ahí donde la novelita juvenil dividió un mundo entre divinas y populares, y mientras la puteada se extienda como una mancha humana, ¿hay una bomba en el colegio? "Hace unas semanas, Carl Joseph Walker-Hoover, un chico de 11 años de Springfield, se ahorcó después de meses de ser acusado por sus compañeros de 'puto'", se lamenta Judith Warner en su blog Domestic Disturbances del The New York Times: "En los Estados Unidos, combatir el bullying se convirtió en una obsesión nacional, sobre todo después de Columbine. Aunque todo sigue igual" (ver página 8). El tema se disparó en el correo de lectores del diario gringo, donde el director de un colegio se declaró harto de que los alumnos hablen de derechos humanos o se compadezcan de la hambruna en Darfur pero le digan "gordo forro" al compañero excedido. Según las encuestas, el sobrepeso es la causa número 1 de insultos estudiantiles en EE.UU.; acá, "gordo" comparte los fondos de la tabla con el impreciso "astilla" o el xenófobo "peruano".
Así, más que un templo del saber, la escuela puede ser un campo de batalla, donde el prejuicio de género acusará de "conchudo" al varón y de "trola" a la mujer. "La propia dinámica de la escuela es discriminatoria, porque presenta altos niveles de expulsión", relativiza Elena Duro, especialista en Educación de la UNICEF: "Más del 35 % de los que ingresan a la secundaria no egresa". Aun con docentes sobrepasados y víctimas que no pueden defenderse, la escuela debería tomar partido por los débiles: "Hay que formar a los maestros, que muchas veces se desentienden del tema", dice Lubertino. El INADI lanzó el programa Escuela Libre de Discriminación (escuelas@inadi.gov.ar) para que, además de enseñar, los docentes aprendan: ¿cómo hay que parar una clase si sucede un hecho de discriminación?
¿Negro? ¿Conchudo? ¿Verga flotante? "Los insultos que más duelen son los que discriminan", razona Alejandro (17), alumno del Buenos Aires que aboga por una igualdad social en la puteada: para él, es tan ofensivo "villero" como "cheto". Hasta que la lucha contra el acoso no sea prioridad en las escuelas, generaciones de alumnos seguirán padeciendo lo mismo que el protagonista de La maravillosa vida breve de Oscar Wao, la novela iniciática de Junot Díaz: "La secundaria era el equivalente de un espectáculo medieval, como si lo hubieran puesto en el cepo y forzado a soportar que una multitud de semianormales le tirara todo tipo de cosas y le gritara ultrajes, una experiencia de la que debió haber salido mejor persona, pero que no resultó así.", se escribió, y la moraleja habrá sido más penosa que edificante: "Y si existía alguna lección que aprender de la tortura de esos años, él no tenía la menor idea de cuál podía haber sido".
jueves, 11 de junio de 2009
biología 2/6
Biología clase 02/06/09
Comenzó la clase con la reproducción del documental “El mundo según Monsanto” que no se había podido ver la clase anterior por problemas “técnicos”.
Monsanto es una empresa que provee productos para la agricultura, provee el herbicida mas vendido del mundo (Roundup) y es el principal productor mundial de semillas transgénicas.
El documental fue realizado por una periodista francesa (Marie Monique Robin), en el se muestra la investigación que realizó en medios de Internet y a través de entrevistas a científicos y recogiendo testimonios de agricultores de algunos de los mas de 46 países que lidera Monsanto en materia de agricultura.
Se deja en evidencia que desde su fundación esta empresa (que se inició como química) manipulaba todo tipo de documentos y ocultaba información como por ejemplo que uno de sus productos era altamente perjudicial para la salud: el PCB (policloruro de bifenilo, considerado por la ONU como uno de los 12 contaminantes mas nocivos del planeta).
El rally de las irregularidades de esta empresa continuó con la fabricación del denominado “Agente Naranja” que fue utilizado en la guerra de Vietnam y luego de la cual los veteranos experimentaron síntomas de debilidad en su salud atribuidos a la exposición a este producto (información que Monsanto tenía presente y a la cual hizo caso omiso).
Sobrevino la manipulación genética de la soja, con lo cual se lograría que ésta sea resistente al herbicida Roundup, producto también perteneciente a dicha empresa. Debido a que las publicidades eran engañosas con respecto a este herbicida (que contenía químicos tóxicos y que al ser utilizado contaminaba el aire, la tierra, el subsuelo y en el agua) Monsanto debió enfrentar una serie de multas y decisiones judiciales.
En el año 1994 logró la aprobación por parte de la FDA (Administración de Drogas y Alimentos) de la hormona de crecimiento bovino, que también fue manipulada genéticamente.
Archivos confidenciales demostraron que los cambios fisiológicos eran dramáticos en los animales tratados con dicha hormona, motivo por el cual fue prohibida en Europa.
Otro claro ejemplo que se presenta en esta investigación es la experiencia de los algodoneros con las semillas transgénicas de Monsanto, con las cuales se prometían resultados que nunca llegarían, provocando solo malas cosechas y llevando al suicidio a las personas que dependían únicamente de esta producción.
Estos son algunos de los ejemplos que se presentan en este documental, con los cuales se logra mostrar que Monsanto es una empresa que está dispuesta a todo por lograra acaparar la totalidad del mercado de los productos alimenticios.
Monsanto en Argentina: se dio a conocer en el mes de mayo una denuncia por parte del presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos de la provincia de Santiago del Estero (Juan Tula Peralta) quien asegura que en la provincia se producen mas de 100 nacimientos anuales de bebes con malformaciones relacionadas con el uso de agroquímicos. Peralta explica que estos datos surgieron de una investigación realizada a lo largo de un año en el interior de la provincia y a la vez asegura que estos nacimientos no son el único problema relacionado con la utilizaron de estos productos ya que se cuenta con el registro de 300 casos de personas vinculadas a la actividad productiva que presentan problemas de salud (las mas comunes cáncer de piel e inconvenientes en las vías digestivas y respiratorias) por manipular o haber sido rociadas con agroquímicos.
Esta exposición a los productos agroquímicos se debe a que el uso de glifosfato se hizo esencial para combatir las pestes en los cultivos de soja transgénica que hoy es el principal cultivo de la Argentina.
Un simple ejemplo para tener en cuanta que este problema sigue inmerso en nuestro país y que pareciera que nada vale la salud de los habitantes, solo importan las ganancias que Monsanto puedan llegar a obtener.
Adriana Soledad Segundo.
Comenzó la clase con la reproducción del documental “El mundo según Monsanto” que no se había podido ver la clase anterior por problemas “técnicos”.
Monsanto es una empresa que provee productos para la agricultura, provee el herbicida mas vendido del mundo (Roundup) y es el principal productor mundial de semillas transgénicas.
El documental fue realizado por una periodista francesa (Marie Monique Robin), en el se muestra la investigación que realizó en medios de Internet y a través de entrevistas a científicos y recogiendo testimonios de agricultores de algunos de los mas de 46 países que lidera Monsanto en materia de agricultura.
Se deja en evidencia que desde su fundación esta empresa (que se inició como química) manipulaba todo tipo de documentos y ocultaba información como por ejemplo que uno de sus productos era altamente perjudicial para la salud: el PCB (policloruro de bifenilo, considerado por la ONU como uno de los 12 contaminantes mas nocivos del planeta).
El rally de las irregularidades de esta empresa continuó con la fabricación del denominado “Agente Naranja” que fue utilizado en la guerra de Vietnam y luego de la cual los veteranos experimentaron síntomas de debilidad en su salud atribuidos a la exposición a este producto (información que Monsanto tenía presente y a la cual hizo caso omiso).
Sobrevino la manipulación genética de la soja, con lo cual se lograría que ésta sea resistente al herbicida Roundup, producto también perteneciente a dicha empresa. Debido a que las publicidades eran engañosas con respecto a este herbicida (que contenía químicos tóxicos y que al ser utilizado contaminaba el aire, la tierra, el subsuelo y en el agua) Monsanto debió enfrentar una serie de multas y decisiones judiciales.
En el año 1994 logró la aprobación por parte de la FDA (Administración de Drogas y Alimentos) de la hormona de crecimiento bovino, que también fue manipulada genéticamente.
Archivos confidenciales demostraron que los cambios fisiológicos eran dramáticos en los animales tratados con dicha hormona, motivo por el cual fue prohibida en Europa.
Otro claro ejemplo que se presenta en esta investigación es la experiencia de los algodoneros con las semillas transgénicas de Monsanto, con las cuales se prometían resultados que nunca llegarían, provocando solo malas cosechas y llevando al suicidio a las personas que dependían únicamente de esta producción.
Estos son algunos de los ejemplos que se presentan en este documental, con los cuales se logra mostrar que Monsanto es una empresa que está dispuesta a todo por lograra acaparar la totalidad del mercado de los productos alimenticios.
Monsanto en Argentina: se dio a conocer en el mes de mayo una denuncia por parte del presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos de la provincia de Santiago del Estero (Juan Tula Peralta) quien asegura que en la provincia se producen mas de 100 nacimientos anuales de bebes con malformaciones relacionadas con el uso de agroquímicos. Peralta explica que estos datos surgieron de una investigación realizada a lo largo de un año en el interior de la provincia y a la vez asegura que estos nacimientos no son el único problema relacionado con la utilizaron de estos productos ya que se cuenta con el registro de 300 casos de personas vinculadas a la actividad productiva que presentan problemas de salud (las mas comunes cáncer de piel e inconvenientes en las vías digestivas y respiratorias) por manipular o haber sido rociadas con agroquímicos.
Esta exposición a los productos agroquímicos se debe a que el uso de glifosfato se hizo esencial para combatir las pestes en los cultivos de soja transgénica que hoy es el principal cultivo de la Argentina.
Un simple ejemplo para tener en cuanta que este problema sigue inmerso en nuestro país y que pareciera que nada vale la salud de los habitantes, solo importan las ganancias que Monsanto puedan llegar a obtener.
Adriana Soledad Segundo.
martes, 9 de junio de 2009
historia 2/6
Podríamos decir que la clase del día martes 2 de junio se desarrollo sobre dos ejes: en la primera parte debatimos sobre la reforma en el plan de estudio del Profesorado de Historia. Tanto el profesor como los estudiantes manifestamos opiniones; que muchas de ellas dieron origen a sucesivos debates sobre el sistema educativo que actualmente se implementa en el país.
Luego vimos el documental llamado “el mundo según Monsanto”
El documental es sobre la empresa multinacional Monsanto y de cómo sus productos impactan en el medioambiente. Dicha película es una investigación exhaustiva de la periodista francesa Marie Monique Robin.
La periodista estuvo durante meses recaudando información de Monsanto. Esta empresa multinacional norteamericana en su página webb se presenta como una compañía agrícola que mediante sus productos se puede producir alimentos más sanos reduciendo el impacto de la agricultura sobre el medioambiente.
Uno de sus productos es el herbicida Roundup que lleva 30 años en el mercado.
Monsanto es también líder mundial en biotecnología. El 90 % de los OGM cultivados en el planeta son suyos y en su gran mayoría han sido manipulados genéticamente.
Monsanto en sus orígenes era una empresa química que incorporaban aceites químicos en los transformadores eléctricos. Todos estos productos se prohibieron en la década del 80 por tener PCB. A través del acceso a archivos confidenciales se descubre que Monsanto estaba al tanto de la toxicidad de sus productos con PCB desde que comenzó a producirlos, pero para no perder dinero ocultó la información de sus estudios; exponiendo a toda una ciudad. Actualmente en Anniston, la ciudad en donde la empresa operaba, se siguen sumando las muertes por enfermedades relacionadas al PCB, como la hepatitis, distintos tipos de canceres y diabetes. También el nacimiento de niños con bajo coeficiente intelectual o abortos naturales y mal formaciones.
Hasta hace muy poco tiempo la empresa en sus comerciales se jactaba de que su producto el “Roundup” era biodegradable pero luego de ser condenados por publicidad engañosa tuvieron que omitir esta palabra en sus envases. A raíz de esto, Monique comienza a investigar y da con el científico Belle quién a través de sus estudios comprobó que este producto provoca una alteración en las células haciéndolo altamente tóxico. Una de las cuestiones importantes a analizar es que tales enfermedades como el cáncer aparecerán en las personas que consumieron los alimentos rociados con el Roundup dentro de los próximos 30 años, mientras tanto la empresa sigue con su monopolio. Lo peor es que esta información se ocultó a la opinión pública para proteger el desarrollo de las OGM (organismos genéticamente modificados).
En el documental también se explica que para que la soja sobreviva a este producto alteraron el ADN incorporándole un gen que hace que la soja resista perfectamente el rocío con Roundup.
El problema presente es que cuando se organizó la reglamentación para los OGM, se benefició la cuestión política (por la importancia que significaba para Estados Unidos seguir con el desarrollo de estas técnicas) y se omitieron los problemas que podían surgir de estas manipulaciones.
La FDA (Food Drug Admnistration) encargados de la administración de alimentos y fármacos en Estados Unidos para poder reglamentar las plantas OGM se basó en el principio de “equivalentes sustanciales”: significa que una planta OGM es similar a una planta convencional. Desde esta óptica no se ha estudiado si las plantas que son alteradas en su ADN pueden traer aparejado daños a sus consumidores.
Investigaciones mas profundas vislumbran en Monsanto una estrategia sin límites que abarca las esferas gubernamentales que son las encargadas de la aprobación de los productos en el mercado. También, esta multinacional está sospechada de ser causante de dramáticos cambios en los animales que fueron tratados con la hormona de crecimiento bovino. En Canadá han tratado mediante coimas de ingresar dicha hormona.
Otra de las causas que generan profundos temores, es que muchos ex empleados de Monsanto tienen puestos en el FDA; y en el momento que se aprobó dicha hormona era fundamental para los Estados Unidos el desarrollo de la biotecnología.
Por lo tanto, podemos aseverar que este país planteo primeramente sus intereses económicos sin tener en cuenta el desastroso impacto que podían tener en el medioambiente. Esta campaña inescrupulosa bajo el lema de “principios de equivalencia sustancial” pone a todo el mundo en riesgo.
Hoy en día, el 70 % de los transgénico es resistente al Roundup. Y a medida que pasa el tiempo esta compañía recauda más poder, ya que, al monopolizar las plantaciones con sus semillas hacen que los campesinos dependan de los precios que impone la empresa para la compra. Por ejemplo: en la India, Monsanto controla la totalidad de las semillas de algodón que las vende cuatro veces más caras que las convencionales. De esta manera, los campesinos se ven obligados pedir préstamos para luego terminar endeudados. Un estudio reciente demostró que el índice de suicidio entre los campesinos dedicados al cultivo de algodón en los últimos años creció enormemente.
Otros estudios, en las comunidades indígenas de Oaxaca, México: han demostrado que las variedades de maíz tradicional que se creían totalmente naturales ya contienen elementos transgénicos.
Por lo tanto, nos encontramos con una situación alarmante ya que sí Monsanto obtiene los derechos de propiedad de las semillas genéticamente modificadas tendremos que depender de estas y de sus herbicidas para cultivar el campo. De esta manera y si no se pactan normas para frenar a esta multinacional; pronto Monsanto podrá controlar todos los alimentos que consumimos y así también podrá controlar el mundo entero.
Artículo relacionado en la webb.
http://gaiaxxi.iespana.es/sopagenes-ghumano6.htm
Sopa de genes
________________________________________
¿Por qué la ingeniería genética no va a alimentar al mundo?
23/06/01
Miguel Altieri y Peter Rosset
Las compañías biotecnológicas afirman que los organismos genéticamente modificados (ogm) son descubrimientos indispensables para alimentar al mundo, proteger el ambiente y reducir la pobreza en los países en desarrollo.
Esta opinión se apoya en dos suposiciones muy cuestionables. La primera es que el hambre se debe a una brecha entre la producción de alimentos y la densidad de la población. La segunda es que la ingeniería genética es la mejor forma de incrementar la producción agrícola y, por tanto, de satisfacer las necesidades futuras de alimentos.
No hay relación entre la existencia de hambre en un país y su población. Por cada nación densamente poblada y hambrienta como Bangladesh o Haití, existe una nación escasamente poblada y hambrienta como Brasil e Indonesia.
El mundo produce hoy más alimento por habitante que nunca antes. Existe suficiente comida para suministrar casi dos kilos por persona cada día: poco más de un kilo de granos, frijoles y nueces, cerca de medio kilo de carne, leche y huevos, y otro tanto de frutas y vegetales. Las verdaderas causas del hambre son la pobreza, la desigualdad y la falta de acceso a los mercados. Demasiadas personas son muy pobres para comprar el alimento que está disponible o carecen de la tierra y recursos para cultivarlo ellos mismos.
Con respecto a la segunda suposición, observamos que la mayoría de las innovaciones en ingeniería genética han sido dirigidas prioritariamente para aumentar las ganancias de las compañías y no, como se afirma, para aumentar la productividad agrícola. Esto se ilustra al revisar algunos productos que ya son comercializados por multinacionales como Monsanto. Por ejemplo, más del 80 por ciento de los cultivos transgénicos hoy día son resistentes a marcas de herbicidas propiedad de la misma empresa. La meta no es incrementar la producción, sino ganar una mayor participación en el mercado de herbicidas.
Alternativas seguras de producción agrícola
Estas tecnologías buscan, sobre todo, intensificar la dependencia de los agricultores de las semillas protegidas por el llamado "derecho de propiedad intelectual", que se opone al derecho de los campesinos a reproducir o almacenar sus propias semillas. Las corporaciones tratan de inducir a los agricultores a comprar los suministros de sus marcas y hacerles imposible guardar semillas.
La integración de las industrias agroquímicas y de semillas bajo las mismas transnacionales lleva a incrementar los gastos en semillas y productos químicos, lo que resta utilidades a los agricultores. En Illinois, Estados Unidos, la adopción de cultivos resistentes a los herbicidas (semilla de frijol de soya más plaguicida) constituye uno de los más caros sistemas de producción: fluctúa entre 40 y 60 dólares por acre, lo que representa entre el 35 y el 40 por ciento de todos los costos variables de producción. Tres años atrás, el promedio de esos mismos costos era de 26 dólares por acre y representaba el 23 por ciento del total de los costos variables.
Pruebas experimentales recientes indican que las semillas transformadas por la ingeniería genética no aumentan el rendimiento de los cultivos. Un estudio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos muestra que los rendimientos de cultivos manipulados genéticamente no fueron significativamente diferentes a los rendimientos obtenidos con cultivos convencionales en 12 de las 18 combinaciones de cultivo/región. En promedio, la soya resistente a herbicidas redujo el rendimiento.
A la vez, cabe mencionar que pudimos investigar y comprobar que hay otras maneras de producir los alimentos que rinden mucho más que los cultivos transgénicos. De hecho, hay alternativas más seguras en términos de salud humana y ambiental que sobrepasan las proyecciones más optimistas de las compañías biotecnológicas.
Muchos científicos argumentan que la ingestión de productos modificados genéticamente no es dañina. Sin embargo, evidencias recientes muestran que existen riesgos potenciales al comerlos, ya que las nuevas proteínas producidas en dichos alimentos pueden: actuar ellas mismas como alergénicos o toxinas; alterar el metabolismo de la planta o el animal que produce el alimento, lo que hace a éste producir nuevos alergénicos o toxinas, o reducir su calidad o valor nutricional. Tal es el caso del frijol de soya resistente a herbicidas pero que contienen menos isoflavones. El isoflavón es un importante fitoestrógeno presente en los frijoles de soya que se considera protege a las mujeres de algunos tipos de cáncer.
Las plantas transgénicas que producen sus propios insecticidas siguen el fallido paradigma de los plaguicidas. En lugar del modelo "contra una plaga, un producto químico", la ingeniería genética prefiere: "a una plaga, un gen". El primer esquema ha mostrado su fracaso en pruebas de laboratorio, ya que las plagas se adaptan rápidamente y desarrollan resistencia al insecticida presente en la planta.
Por otra parte, la tendencia de las corporaciones transnacionales a crear amplios mercados para productos particulares está simplificando los sistemas de cultivo y creando uniformidad genética en los ambientes rurales. La historia enseña que un área extensa sembrada con una sola variedad es muy vulnerable a nuevas cepas de patógenos o plagas de insectos.
Contaminación genética irreversible
Además, el uso extendido de organismos genéticamente modificados llevará inevitablemente a la "erosión genética", en la medida en que las variedades utilizadas tradicionalmente sean reemplazadas por las nuevas semillas. El uso de cultivos resistentes a los herbicidas debilita paulatinamente las posibilidades de diversificación de cultivos y reduce así la biodiversidad agrícola.
Un peligro potencial poco investigado es el de la contaminación genética de variedades tradicionales a través de la polinización por variedades transgénicas. En México existe el riesgo de que las más de 5 mil variedades de maíz existentes en esta región ¬que dio origen a este cultivo tan importante y que son herencia de toda la humanidad¬ queden irreparablemente contaminadas si se llega a sembrar maíz transgénico dentro del territorio nacional, actividad actualmente prohibida.
Existen muchas incógnitas acerca del impacto de los productos manipulados genéticamente. Muchos ecólogos demandan una regulación apropiada que medie entre la experimentación y la autorización de los cultivos transgénicos para asegurar una mejor evaluación de sus consecuencias ambientales. De igual manera muchos expertos en la nutrición humana insisten en que son necesarias más y mejores evaluaciones premercado antes de arriesgar la salud de los consumidores.
Miguel Altieri:
Profesor de la Universidad de Berkeley en California
agroeco3@nature.berkeley.edu
Peter Rosset:
Codirector del Institute for Food and Development Policy (Food First)
rosset@violet.berkeley.edu
En la red: http://www.foodfirst.org "Rebelion"
Luego vimos el documental llamado “el mundo según Monsanto”
El documental es sobre la empresa multinacional Monsanto y de cómo sus productos impactan en el medioambiente. Dicha película es una investigación exhaustiva de la periodista francesa Marie Monique Robin.
La periodista estuvo durante meses recaudando información de Monsanto. Esta empresa multinacional norteamericana en su página webb se presenta como una compañía agrícola que mediante sus productos se puede producir alimentos más sanos reduciendo el impacto de la agricultura sobre el medioambiente.
Uno de sus productos es el herbicida Roundup que lleva 30 años en el mercado.
Monsanto es también líder mundial en biotecnología. El 90 % de los OGM cultivados en el planeta son suyos y en su gran mayoría han sido manipulados genéticamente.
Monsanto en sus orígenes era una empresa química que incorporaban aceites químicos en los transformadores eléctricos. Todos estos productos se prohibieron en la década del 80 por tener PCB. A través del acceso a archivos confidenciales se descubre que Monsanto estaba al tanto de la toxicidad de sus productos con PCB desde que comenzó a producirlos, pero para no perder dinero ocultó la información de sus estudios; exponiendo a toda una ciudad. Actualmente en Anniston, la ciudad en donde la empresa operaba, se siguen sumando las muertes por enfermedades relacionadas al PCB, como la hepatitis, distintos tipos de canceres y diabetes. También el nacimiento de niños con bajo coeficiente intelectual o abortos naturales y mal formaciones.
Hasta hace muy poco tiempo la empresa en sus comerciales se jactaba de que su producto el “Roundup” era biodegradable pero luego de ser condenados por publicidad engañosa tuvieron que omitir esta palabra en sus envases. A raíz de esto, Monique comienza a investigar y da con el científico Belle quién a través de sus estudios comprobó que este producto provoca una alteración en las células haciéndolo altamente tóxico. Una de las cuestiones importantes a analizar es que tales enfermedades como el cáncer aparecerán en las personas que consumieron los alimentos rociados con el Roundup dentro de los próximos 30 años, mientras tanto la empresa sigue con su monopolio. Lo peor es que esta información se ocultó a la opinión pública para proteger el desarrollo de las OGM (organismos genéticamente modificados).
En el documental también se explica que para que la soja sobreviva a este producto alteraron el ADN incorporándole un gen que hace que la soja resista perfectamente el rocío con Roundup.
El problema presente es que cuando se organizó la reglamentación para los OGM, se benefició la cuestión política (por la importancia que significaba para Estados Unidos seguir con el desarrollo de estas técnicas) y se omitieron los problemas que podían surgir de estas manipulaciones.
La FDA (Food Drug Admnistration) encargados de la administración de alimentos y fármacos en Estados Unidos para poder reglamentar las plantas OGM se basó en el principio de “equivalentes sustanciales”: significa que una planta OGM es similar a una planta convencional. Desde esta óptica no se ha estudiado si las plantas que son alteradas en su ADN pueden traer aparejado daños a sus consumidores.
Investigaciones mas profundas vislumbran en Monsanto una estrategia sin límites que abarca las esferas gubernamentales que son las encargadas de la aprobación de los productos en el mercado. También, esta multinacional está sospechada de ser causante de dramáticos cambios en los animales que fueron tratados con la hormona de crecimiento bovino. En Canadá han tratado mediante coimas de ingresar dicha hormona.
Otra de las causas que generan profundos temores, es que muchos ex empleados de Monsanto tienen puestos en el FDA; y en el momento que se aprobó dicha hormona era fundamental para los Estados Unidos el desarrollo de la biotecnología.
Por lo tanto, podemos aseverar que este país planteo primeramente sus intereses económicos sin tener en cuenta el desastroso impacto que podían tener en el medioambiente. Esta campaña inescrupulosa bajo el lema de “principios de equivalencia sustancial” pone a todo el mundo en riesgo.
Hoy en día, el 70 % de los transgénico es resistente al Roundup. Y a medida que pasa el tiempo esta compañía recauda más poder, ya que, al monopolizar las plantaciones con sus semillas hacen que los campesinos dependan de los precios que impone la empresa para la compra. Por ejemplo: en la India, Monsanto controla la totalidad de las semillas de algodón que las vende cuatro veces más caras que las convencionales. De esta manera, los campesinos se ven obligados pedir préstamos para luego terminar endeudados. Un estudio reciente demostró que el índice de suicidio entre los campesinos dedicados al cultivo de algodón en los últimos años creció enormemente.
Otros estudios, en las comunidades indígenas de Oaxaca, México: han demostrado que las variedades de maíz tradicional que se creían totalmente naturales ya contienen elementos transgénicos.
Por lo tanto, nos encontramos con una situación alarmante ya que sí Monsanto obtiene los derechos de propiedad de las semillas genéticamente modificadas tendremos que depender de estas y de sus herbicidas para cultivar el campo. De esta manera y si no se pactan normas para frenar a esta multinacional; pronto Monsanto podrá controlar todos los alimentos que consumimos y así también podrá controlar el mundo entero.
Artículo relacionado en la webb.
http://gaiaxxi.iespana.es/sopagenes-ghumano6.htm
Sopa de genes
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¿Por qué la ingeniería genética no va a alimentar al mundo?
23/06/01
Miguel Altieri y Peter Rosset
Las compañías biotecnológicas afirman que los organismos genéticamente modificados (ogm) son descubrimientos indispensables para alimentar al mundo, proteger el ambiente y reducir la pobreza en los países en desarrollo.
Esta opinión se apoya en dos suposiciones muy cuestionables. La primera es que el hambre se debe a una brecha entre la producción de alimentos y la densidad de la población. La segunda es que la ingeniería genética es la mejor forma de incrementar la producción agrícola y, por tanto, de satisfacer las necesidades futuras de alimentos.
No hay relación entre la existencia de hambre en un país y su población. Por cada nación densamente poblada y hambrienta como Bangladesh o Haití, existe una nación escasamente poblada y hambrienta como Brasil e Indonesia.
El mundo produce hoy más alimento por habitante que nunca antes. Existe suficiente comida para suministrar casi dos kilos por persona cada día: poco más de un kilo de granos, frijoles y nueces, cerca de medio kilo de carne, leche y huevos, y otro tanto de frutas y vegetales. Las verdaderas causas del hambre son la pobreza, la desigualdad y la falta de acceso a los mercados. Demasiadas personas son muy pobres para comprar el alimento que está disponible o carecen de la tierra y recursos para cultivarlo ellos mismos.
Con respecto a la segunda suposición, observamos que la mayoría de las innovaciones en ingeniería genética han sido dirigidas prioritariamente para aumentar las ganancias de las compañías y no, como se afirma, para aumentar la productividad agrícola. Esto se ilustra al revisar algunos productos que ya son comercializados por multinacionales como Monsanto. Por ejemplo, más del 80 por ciento de los cultivos transgénicos hoy día son resistentes a marcas de herbicidas propiedad de la misma empresa. La meta no es incrementar la producción, sino ganar una mayor participación en el mercado de herbicidas.
Alternativas seguras de producción agrícola
Estas tecnologías buscan, sobre todo, intensificar la dependencia de los agricultores de las semillas protegidas por el llamado "derecho de propiedad intelectual", que se opone al derecho de los campesinos a reproducir o almacenar sus propias semillas. Las corporaciones tratan de inducir a los agricultores a comprar los suministros de sus marcas y hacerles imposible guardar semillas.
La integración de las industrias agroquímicas y de semillas bajo las mismas transnacionales lleva a incrementar los gastos en semillas y productos químicos, lo que resta utilidades a los agricultores. En Illinois, Estados Unidos, la adopción de cultivos resistentes a los herbicidas (semilla de frijol de soya más plaguicida) constituye uno de los más caros sistemas de producción: fluctúa entre 40 y 60 dólares por acre, lo que representa entre el 35 y el 40 por ciento de todos los costos variables de producción. Tres años atrás, el promedio de esos mismos costos era de 26 dólares por acre y representaba el 23 por ciento del total de los costos variables.
Pruebas experimentales recientes indican que las semillas transformadas por la ingeniería genética no aumentan el rendimiento de los cultivos. Un estudio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos muestra que los rendimientos de cultivos manipulados genéticamente no fueron significativamente diferentes a los rendimientos obtenidos con cultivos convencionales en 12 de las 18 combinaciones de cultivo/región. En promedio, la soya resistente a herbicidas redujo el rendimiento.
A la vez, cabe mencionar que pudimos investigar y comprobar que hay otras maneras de producir los alimentos que rinden mucho más que los cultivos transgénicos. De hecho, hay alternativas más seguras en términos de salud humana y ambiental que sobrepasan las proyecciones más optimistas de las compañías biotecnológicas.
Muchos científicos argumentan que la ingestión de productos modificados genéticamente no es dañina. Sin embargo, evidencias recientes muestran que existen riesgos potenciales al comerlos, ya que las nuevas proteínas producidas en dichos alimentos pueden: actuar ellas mismas como alergénicos o toxinas; alterar el metabolismo de la planta o el animal que produce el alimento, lo que hace a éste producir nuevos alergénicos o toxinas, o reducir su calidad o valor nutricional. Tal es el caso del frijol de soya resistente a herbicidas pero que contienen menos isoflavones. El isoflavón es un importante fitoestrógeno presente en los frijoles de soya que se considera protege a las mujeres de algunos tipos de cáncer.
Las plantas transgénicas que producen sus propios insecticidas siguen el fallido paradigma de los plaguicidas. En lugar del modelo "contra una plaga, un producto químico", la ingeniería genética prefiere: "a una plaga, un gen". El primer esquema ha mostrado su fracaso en pruebas de laboratorio, ya que las plagas se adaptan rápidamente y desarrollan resistencia al insecticida presente en la planta.
Por otra parte, la tendencia de las corporaciones transnacionales a crear amplios mercados para productos particulares está simplificando los sistemas de cultivo y creando uniformidad genética en los ambientes rurales. La historia enseña que un área extensa sembrada con una sola variedad es muy vulnerable a nuevas cepas de patógenos o plagas de insectos.
Contaminación genética irreversible
Además, el uso extendido de organismos genéticamente modificados llevará inevitablemente a la "erosión genética", en la medida en que las variedades utilizadas tradicionalmente sean reemplazadas por las nuevas semillas. El uso de cultivos resistentes a los herbicidas debilita paulatinamente las posibilidades de diversificación de cultivos y reduce así la biodiversidad agrícola.
Un peligro potencial poco investigado es el de la contaminación genética de variedades tradicionales a través de la polinización por variedades transgénicas. En México existe el riesgo de que las más de 5 mil variedades de maíz existentes en esta región ¬que dio origen a este cultivo tan importante y que son herencia de toda la humanidad¬ queden irreparablemente contaminadas si se llega a sembrar maíz transgénico dentro del territorio nacional, actividad actualmente prohibida.
Existen muchas incógnitas acerca del impacto de los productos manipulados genéticamente. Muchos ecólogos demandan una regulación apropiada que medie entre la experimentación y la autorización de los cultivos transgénicos para asegurar una mejor evaluación de sus consecuencias ambientales. De igual manera muchos expertos en la nutrición humana insisten en que son necesarias más y mejores evaluaciones premercado antes de arriesgar la salud de los consumidores.
Miguel Altieri:
Profesor de la Universidad de Berkeley en California
agroeco3@nature.berkeley.edu
Peter Rosset:
Codirector del Institute for Food and Development Policy (Food First)
rosset@violet.berkeley.edu
En la red: http://www.foodfirst.org "Rebelion"
lunes, 8 de junio de 2009
historia 2/6
En la clase se abordaron centralmente dos temas:
En la primera parte, la actual situación de la carrera de Historia, frente a la reforma, sus plazos, los estudiantes y los docentes.
En la segunda parte pudimos ver partes de un documental sobre la empresa Monsanto, sus productos, estrategias de expansión, legitimación, en América, Europa y Asia, las consecuencias que la producción biotenológica
En relación a la discusión de la carrera el profesor planteó que el tiempo del proceso había terminado y que en función de esto, había que aceptar el plan que propusiera la comisión docente o lo que sucediera, ya que la pelea no había sido dada a tiempo, ni con herramientas válidas (un fuerte planteo ideológico-pedagógico) por parte de los activistas estudiantiles. Que él particularmente no coincidía con el proyecto presentado, pero que en sus propuestas de discusión no había encontrado respuesta por parte de los miembros de la Junta, ni de sus alumnos en clase.
Que la propuesta que le hizo llegar el Profesor Gándara, le parece inconducente.
Yo planteé la existencia de un grupo que se estaba reuniendo para discutir lineamiento en relación con el perfil docente, la relación entre las materias de contenido y las pedagógicas, la perspectiva de formar docentes, o investigadores, o docentes investigadores, etc. y que me parecía una discusión que todo el profesorado tenía que darse, o al menos aquellos que proponen una perspectiva crítica para la práctica docente.
Que el plazo es para la presentación de un plan, para ser analizado, no aprobado. Y que los profesorados que ya han reformados sus planes, se encuentran en la actualidad realizando una nueva a pedido del gobierno, lo que significa que la discusión (aceptando o no el plazo del 31/7) no tiene porque terminarse para el 31/7.
Que el proyecto de los docentes inicia definiendo el perfil del alumno como un sujeto crítico, y que esto es incompatible con un proyecto de reforma discutido sin los estudiantes (no sus dirigentes, sino sus dirigentes y ellos, o ellos solos). Etc.
Algunos compañero hicieron aportes desde distintos temas: que no hay que generalizar en relación al activismo estudiantil, la necesidad de ir concretando las discusiones en propuestas, la existencia de un cronograma de discusión y de un plenario para ir concretando puntos en la discusión y organizar grupos abocados a determinados aspectos del programa, etc.
Hay una queja muy fuerte (no solo en esta clase) en relación a los activistas y sus propuestas de acción, pero en un punto de esta discusión surgió la necesidad de que un sector de activistas organizaran o sintetizaran o presentaran una propuesta de trabajo.
Si los activistas presentan sus propuestas son malas, desligadas de las necesidades de los estudiantes y los docentes, del conjunto del Instituto, etc. pero cuando se abre la discusión para construir una o varias propuestas desde el conjunto de los estudiantes se pide que alguien (los activistas) presente un proyecto que nos ordene? Desde mi punto de vista hay una contradicción en esto.
En la última parte de la clase vimos partes del documental sobre Monsanto.
La historia de la compañía, originalmente productora de químicos, generadora de altos grados de contaminación ambiental, pero que logró sostener sus productos en norteamérica y europa por más de 50 años (PCB).
En relación a la soja transgénica en los E.E.U.U., se muestra la política de incorporar funcionarios ligados a la compañía dentro de los organismos estatales (FDA en Norteamérica, INTA en Argentina, etc), encargados de reglamentar las condiciones de producción, distribución y/o comercialización.
Las campañas de desprestigio, expulsión de los investigadores que publican trabajos donde se observan los resultados negativos del desarrollo biotenológico.
El impacto en los países en vías de desarrollo.
El impacto en los pequeños productores, aumentando los costos de producción al hacerlos dependientes de la semilla y el fertilizante de
La ruptura de la biodiversidad, se trata de una agricultura que desforesta y extermina todo lo que no sea el cultivo buscado. La presencia de cada vez mayores dosis de insecticidas impide el crecimiento de otras especies. Afectando además la salud de los pobladores cercanos y los trabajadores.
En el caso de la soja en Argentina además se produce una nueva expulsión masiva de la población rural.
La extinción de las especies naturales por contagio con las poblaciones transgénicas y la apropiación (via patentes) de más de 10.000 años de trabajo y cultura humanos, pasando a ser patrimonio de un grupo multinacional.
Les mando algunos links sobre los movimientos campesinos de Formosa, Santiago del Estero y Córdoba, que vienen enfrentando este proceso en nuestro país. Forman parte o adhieren a la llamada Via Campesina, proyecto internacional, así que les mando también un link en relación a esto.
Norma Correa
Nosotros somos la Tierra, el Agua, las Semillas, los Bosques, el Aire, nosotros no somos "el campo".
Declaración del Movimiento Nacional Campesino-Indígena
22/05/2008
En la primera parte, la actual situación de la carrera de Historia, frente a la reforma, sus plazos, los estudiantes y los docentes.
En la segunda parte pudimos ver partes de un documental sobre la empresa Monsanto, sus productos, estrategias de expansión, legitimación, en América, Europa y Asia, las consecuencias que la producción biotenológica
En relación a la discusión de la carrera el profesor planteó que el tiempo del proceso había terminado y que en función de esto, había que aceptar el plan que propusiera la comisión docente o lo que sucediera, ya que la pelea no había sido dada a tiempo, ni con herramientas válidas (un fuerte planteo ideológico-pedagógico) por parte de los activistas estudiantiles. Que él particularmente no coincidía con el proyecto presentado, pero que en sus propuestas de discusión no había encontrado respuesta por parte de los miembros de la Junta, ni de sus alumnos en clase.
Que la propuesta que le hizo llegar el Profesor Gándara, le parece inconducente.
Yo planteé la existencia de un grupo que se estaba reuniendo para discutir lineamiento en relación con el perfil docente, la relación entre las materias de contenido y las pedagógicas, la perspectiva de formar docentes, o investigadores, o docentes investigadores, etc. y que me parecía una discusión que todo el profesorado tenía que darse, o al menos aquellos que proponen una perspectiva crítica para la práctica docente.
Que el plazo es para la presentación de un plan, para ser analizado, no aprobado. Y que los profesorados que ya han reformados sus planes, se encuentran en la actualidad realizando una nueva a pedido del gobierno, lo que significa que la discusión (aceptando o no el plazo del 31/7) no tiene porque terminarse para el 31/7.
Que el proyecto de los docentes inicia definiendo el perfil del alumno como un sujeto crítico, y que esto es incompatible con un proyecto de reforma discutido sin los estudiantes (no sus dirigentes, sino sus dirigentes y ellos, o ellos solos). Etc.
Algunos compañero hicieron aportes desde distintos temas: que no hay que generalizar en relación al activismo estudiantil, la necesidad de ir concretando las discusiones en propuestas, la existencia de un cronograma de discusión y de un plenario para ir concretando puntos en la discusión y organizar grupos abocados a determinados aspectos del programa, etc.
Hay una queja muy fuerte (no solo en esta clase) en relación a los activistas y sus propuestas de acción, pero en un punto de esta discusión surgió la necesidad de que un sector de activistas organizaran o sintetizaran o presentaran una propuesta de trabajo.
Si los activistas presentan sus propuestas son malas, desligadas de las necesidades de los estudiantes y los docentes, del conjunto del Instituto, etc. pero cuando se abre la discusión para construir una o varias propuestas desde el conjunto de los estudiantes se pide que alguien (los activistas) presente un proyecto que nos ordene? Desde mi punto de vista hay una contradicción en esto.
En la última parte de la clase vimos partes del documental sobre Monsanto.
La historia de la compañía, originalmente productora de químicos, generadora de altos grados de contaminación ambiental, pero que logró sostener sus productos en norteamérica y europa por más de 50 años (PCB).
En relación a la soja transgénica en los E.E.U.U., se muestra la política de incorporar funcionarios ligados a la compañía dentro de los organismos estatales (FDA en Norteamérica, INTA en Argentina, etc), encargados de reglamentar las condiciones de producción, distribución y/o comercialización.
Las campañas de desprestigio, expulsión de los investigadores que publican trabajos donde se observan los resultados negativos del desarrollo biotenológico.
El impacto en los países en vías de desarrollo.
El impacto en los pequeños productores, aumentando los costos de producción al hacerlos dependientes de la semilla y el fertilizante de
La ruptura de la biodiversidad, se trata de una agricultura que desforesta y extermina todo lo que no sea el cultivo buscado. La presencia de cada vez mayores dosis de insecticidas impide el crecimiento de otras especies. Afectando además la salud de los pobladores cercanos y los trabajadores.
En el caso de la soja en Argentina además se produce una nueva expulsión masiva de la población rural.
La extinción de las especies naturales por contagio con las poblaciones transgénicas y la apropiación (via patentes) de más de 10.000 años de trabajo y cultura humanos, pasando a ser patrimonio de un grupo multinacional.
Les mando algunos links sobre los movimientos campesinos de Formosa, Santiago del Estero y Córdoba, que vienen enfrentando este proceso en nuestro país. Forman parte o adhieren a la llamada Via Campesina, proyecto internacional, así que les mando también un link en relación a esto.
Norma Correa
Nosotros somos la Tierra, el Agua, las Semillas, los Bosques, el Aire, nosotros no somos "el campo".
Declaración del Movimiento Nacional Campesino-Indígena
22/05/2008
Química 29/6
ARGENTINA: DIEZ AÑOS DE PROMESAS INCUMPLIDAS, DIEZ AÑOS DE DESIERTO VERDE
Soja transgénica:
Agricultura sin agricultores
Corría el año 1996 y la por entonces secretaria de Medio Ambiente, María Julia Alsogaray, aseguraba que con la introducción de la soja transgénica se reduciría el consumo de agroquímicos, que además ayudaría a reducir el avance de la frontera agropecuaria, y que entraríamos al desafío de una agricultura capaz de proveer de alimentos a una creciente población mundial.
Diez años después, la realidad es otra: la frontera agrícola avanzó sobre los bosques nativos, se aumentó considerablemente el uso de agroquímicos y nuestras exportaciones sólo alimentan los pollos y los cerdos de Europa y China.
La soja RR, Randup Ready, de Monsanto (resistente al herbicida glifosato, también de Monsanto) ha cambiado drásticamente el perfil productivo, social y ambiental de la Argentina. Y estos cambios se han visto facilitados por la acción del mundo corporativo, la adopción intensa de tecnologías insumo-dependientes, una coyuntura internacional y paridad cambiaria favorable, y un Estado virtualmente ausente que permitió la instalación y difusión de la soja transgénica, favorecida por el modelo de labranza conocido como Siembra Directa, en un amplio espacio del país.
En esa época, productores desesperados por la crisis del campo fueron ganados a fuerza de campañas publicitarias y marketing para que acepten las nuevas semillas genéticamente modificadas y nuevas tecnologías para la agricultura, a través de ejércitos de consultores y lobbistas.
Avanzando sobre los bosques nativos
La importante adaptación del cultivo está produciendo un fuerte impacto ambiental sobre millones de hectáreas (cientos de miles por año) que son transformadas para la siembra. El país está perdiendo rápidamente su diversidad biológica y su diversificación social y cultural sobre la mitad de la superficie.
La tremenda tasa de transformación de nuestros bosques nativos en el norte de Argentina para la ampliación de la superficie agrícola (en la mayoría de los casos para el monocultivo de soja transgénica) no tiene precedentes en la historia.
La Selva de Yungas, el Parque Chaqueño, el Monte y la Mesopotamia están directamente amenazados y bajo una enorme presión de transformación que para el caso de las Yungas Pedemontanas de hecho, al ritmo actual de desmonte, podrían llevarlas a la extinción en poco tiempo.
Se calcula que en Argentina, por año, se desmontan más de 250.000 hectáreas de bosque nativo, principalmente en el Chaco Seco, donde se produce el 70% de la deforestación por la expansión agrícola. En los últimos años, Salta, Santiago del Estero y Chaco, son las provincias más afectadas por la altísima tasa de deforestación impulsada por el boom de la soja.
Con este fenómeno cientos de campesinos e indígenas son constantemente desalojados por las topadoras y en muchos casos las provincias otorgan permisos para desmontar en zonas tradicionalmente habitadas.
Los bosques juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos. Y de éstos obtenemos una serie de bienes y servicios indispensables para nuestra supervivencia: alimentos vegetales y animales, maderas y medicamentos.
El reciente desastre ambiental en Tartagal y las inundaciones de Santa Fe, nos muestran algunas de las consecuencias de la desaparición de la superficie forestal en la zona: pérdida de biodiversidad, desertificación e inundaciones.
Actualmente el monocultivo de soja transgénica representa cerca del 54% de la producción agrícola argentina: unas 43 millones de toneladas anuales. Pero los grandes productores y el Gobierno Nacional pretenden llevar la producción de granos a 100 millones de toneladas, lo que implicaría un avance de la frontera agrícola que destruiría a la mitad de los bosques nativos existentes. Con la introducción de la soja transgénica, sólo entre 1998 y 2002 el área forestal se redujo en más de 900.000 hectáreas.
Llenando de químicos a la tierra
La soja transgénica es el principal responsable del crecimiento del consumo de agroquímicos en Argentina. El cultivo demanda alrededor del 46% del total de pesticidas utilizados por los agricultores.
El masivo uso del glifosato en soja, ha favorecido la aparición de malezas tolerantes (que ya suman aproximadamente diez y continúan apareciendo) y que estarían indicando el punto de inflexión, de quiebre, en la aparente imposibilidad de existencia – según afirmaban enfáticamente las empresas – de una tolerancia al herbicida. Al utilizarlo de forma continua en el ecosistema, lo que han favorecido es un importante cambio en el patrón de uso del glifosato, cuyos impactos comienzan a detectarse en Argentina.
El riesgo relativo de contaminación por agroquímicos, se concentra claramente en las áreas donde los cultivos anuales de cosecha como la soja se expandieron con mayor intensidad.
Otro aspecto vinculado directamente con la fuerte implantación del modelo sojero-exportador es la pérdida de nutrientes, de estructura y la estabilidad de los elementos constitutivos del suelo. Argentina extrae y exporta junto con sus granos alrededor de 3.500.000 toneladas de nutrientes que, dadas las prácticas intensivas de la agricultura, ya no puede reponer bajo su clásico sistema de rotaciones agrícola ganaderas, abonos verdes y largos períodos de descanso, que facilitaban una reposición importante y mantenían el balance por los nutrientes perdidos.
Más tierra para menos hombres
El ingreso de este cultivo representó una fuerte pérdida de nuestra diversidad productiva y produjo una fuerte concentración de la tierra. Se calcula que la producción de soja transgénica da trabajo a sólo una persona cada 500 hectáreas, lo implica la pérdida de cuatro de cada cinco puestos de trabajo en la agricultura. De la mano de este fenómeno, desaparecieron más de 180.000 productores agropecuarios y hoy sólo el 10% de la población nacional pertenece de alguna manera al sector agropecuario.
El modelo transgénico también ha producido importantes impactos sociales: Mientras en el país hay 127.565 familias de pobres rurales, el proceso de acumulación rentista y concentradora, con búsqueda de nuevas tierras, crece tanto en la región pampeana como extrapampeana.
Muchos capitales extranjeros se instalan esporádicamente para acelerar el circuito extractivo de ganancias y otros tantos se utilizan en "fondos de inversión", que desplazando al productor tradicional arrendan (alquilan) campos en ciclos muy cortos, de menos de un año, que no hacen más que acelerar el proceso de destrucción del suelo.
Todos los sectores, salvo la soja que crece, se vieron afectados: en el sector lácteo desaparecieron casi el 30% de los tambos, y el consumo promedio de leche bajó también de 230 a 180 litros. Además, el cultivo de arroz se redujo en más del 44%, el de maíz un 26%, el de girasol un 34%, y 12 veces la producción de algodón.
Los pequeños y medianos agricultores ven constantemente amenazada su permanencia o el acceso a la tierra, a la estabilidad de la familia rural y a su economía regional. El modelo actual lleva directamente a una agricultura industrial y sintética, sin agricultores.
Son estos mismos excluidos los que terminan viviendo en las periferias de las ciudades y sobreviven con planes asistenciales, y a quienes luego se pretende alimentarlos con los productos derivados de la soja transgénica o directamente con los granos, en planes promovidos por las grandes corporaciones impulsoras de los
transgénicos, como el irresponsable plan de promoción conocido como "Soja Solidaria" durante la crisis económica de 2002.
Hacia una agricultura sustentable
Es claro entonces, lo importante que debió haber sido para la Argentina evaluar antes todos estos impactos derivados de un paquete tecnológico de alta intensidad. No es suficiente analizar sólo meros formalismos técnicos a pocos factores ambientales sin realizar una evaluación de impacto ambiental integrado en cada uno de los ecosistemas de las diferentes ecorregiones que Argentina posee. Además el Estado y las empresas promotoras fueron claramente advertidos de estos impactos por investigadores independientes y organizaciones no gubernamentales tanto del país como del exterior. Lamentablemente, para el ambiente y la sociedad argentina, claramente impactada luego de diez años de soja transgénica, los daños y efectos directos e indirectos son una cuestión tangible e incontrastable.
Es claro que en materia agropecuaria y de desarrollo social, Argentina ha perdido el rumbo de protección y fortalecimiento de su soberanía alimentaria. Pero puede decidir cambiar y recuperar el camino perdido apuntando al desarrollo de una agricultura familiar sustentable.
La Argentina, rica aún en recursos naturales y recursos humanos, cuenta con todos los elementos para recuperarse. Lamentablemente, el modelo de la soja transgénica, ante la falta de las regulaciones oficiales, esta reduciendo literalmente la rica diversidad productiva del país.
Para todos, el lamentable ejemplo argentino de reconversión y especialización monoproductiva de los ´90 es un riesgoso modelo a no ser seguido, dados los importantes daños ambientales, sociales y culturales que el país ha sufrido y del que debe salirse rápidamente, promoviendo una verdadera política de promoción de desarrollo agropecuario sustentable, y por ende, con inclusión social.
Septiembre de 2006
Hernán Giardini
Campaña de Biodiversidad
Greenpeace Argentina
Soja transgénica:
Agricultura sin agricultores
Corría el año 1996 y la por entonces secretaria de Medio Ambiente, María Julia Alsogaray, aseguraba que con la introducción de la soja transgénica se reduciría el consumo de agroquímicos, que además ayudaría a reducir el avance de la frontera agropecuaria, y que entraríamos al desafío de una agricultura capaz de proveer de alimentos a una creciente población mundial.
Diez años después, la realidad es otra: la frontera agrícola avanzó sobre los bosques nativos, se aumentó considerablemente el uso de agroquímicos y nuestras exportaciones sólo alimentan los pollos y los cerdos de Europa y China.
La soja RR, Randup Ready, de Monsanto (resistente al herbicida glifosato, también de Monsanto) ha cambiado drásticamente el perfil productivo, social y ambiental de la Argentina. Y estos cambios se han visto facilitados por la acción del mundo corporativo, la adopción intensa de tecnologías insumo-dependientes, una coyuntura internacional y paridad cambiaria favorable, y un Estado virtualmente ausente que permitió la instalación y difusión de la soja transgénica, favorecida por el modelo de labranza conocido como Siembra Directa, en un amplio espacio del país.
En esa época, productores desesperados por la crisis del campo fueron ganados a fuerza de campañas publicitarias y marketing para que acepten las nuevas semillas genéticamente modificadas y nuevas tecnologías para la agricultura, a través de ejércitos de consultores y lobbistas.
Avanzando sobre los bosques nativos
La importante adaptación del cultivo está produciendo un fuerte impacto ambiental sobre millones de hectáreas (cientos de miles por año) que son transformadas para la siembra. El país está perdiendo rápidamente su diversidad biológica y su diversificación social y cultural sobre la mitad de la superficie.
La tremenda tasa de transformación de nuestros bosques nativos en el norte de Argentina para la ampliación de la superficie agrícola (en la mayoría de los casos para el monocultivo de soja transgénica) no tiene precedentes en la historia.
La Selva de Yungas, el Parque Chaqueño, el Monte y la Mesopotamia están directamente amenazados y bajo una enorme presión de transformación que para el caso de las Yungas Pedemontanas de hecho, al ritmo actual de desmonte, podrían llevarlas a la extinción en poco tiempo.
Se calcula que en Argentina, por año, se desmontan más de 250.000 hectáreas de bosque nativo, principalmente en el Chaco Seco, donde se produce el 70% de la deforestación por la expansión agrícola. En los últimos años, Salta, Santiago del Estero y Chaco, son las provincias más afectadas por la altísima tasa de deforestación impulsada por el boom de la soja.
Con este fenómeno cientos de campesinos e indígenas son constantemente desalojados por las topadoras y en muchos casos las provincias otorgan permisos para desmontar en zonas tradicionalmente habitadas.
Los bosques juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos. Y de éstos obtenemos una serie de bienes y servicios indispensables para nuestra supervivencia: alimentos vegetales y animales, maderas y medicamentos.
El reciente desastre ambiental en Tartagal y las inundaciones de Santa Fe, nos muestran algunas de las consecuencias de la desaparición de la superficie forestal en la zona: pérdida de biodiversidad, desertificación e inundaciones.
Actualmente el monocultivo de soja transgénica representa cerca del 54% de la producción agrícola argentina: unas 43 millones de toneladas anuales. Pero los grandes productores y el Gobierno Nacional pretenden llevar la producción de granos a 100 millones de toneladas, lo que implicaría un avance de la frontera agrícola que destruiría a la mitad de los bosques nativos existentes. Con la introducción de la soja transgénica, sólo entre 1998 y 2002 el área forestal se redujo en más de 900.000 hectáreas.
Llenando de químicos a la tierra
La soja transgénica es el principal responsable del crecimiento del consumo de agroquímicos en Argentina. El cultivo demanda alrededor del 46% del total de pesticidas utilizados por los agricultores.
El masivo uso del glifosato en soja, ha favorecido la aparición de malezas tolerantes (que ya suman aproximadamente diez y continúan apareciendo) y que estarían indicando el punto de inflexión, de quiebre, en la aparente imposibilidad de existencia – según afirmaban enfáticamente las empresas – de una tolerancia al herbicida. Al utilizarlo de forma continua en el ecosistema, lo que han favorecido es un importante cambio en el patrón de uso del glifosato, cuyos impactos comienzan a detectarse en Argentina.
El riesgo relativo de contaminación por agroquímicos, se concentra claramente en las áreas donde los cultivos anuales de cosecha como la soja se expandieron con mayor intensidad.
Otro aspecto vinculado directamente con la fuerte implantación del modelo sojero-exportador es la pérdida de nutrientes, de estructura y la estabilidad de los elementos constitutivos del suelo. Argentina extrae y exporta junto con sus granos alrededor de 3.500.000 toneladas de nutrientes que, dadas las prácticas intensivas de la agricultura, ya no puede reponer bajo su clásico sistema de rotaciones agrícola ganaderas, abonos verdes y largos períodos de descanso, que facilitaban una reposición importante y mantenían el balance por los nutrientes perdidos.
Más tierra para menos hombres
El ingreso de este cultivo representó una fuerte pérdida de nuestra diversidad productiva y produjo una fuerte concentración de la tierra. Se calcula que la producción de soja transgénica da trabajo a sólo una persona cada 500 hectáreas, lo implica la pérdida de cuatro de cada cinco puestos de trabajo en la agricultura. De la mano de este fenómeno, desaparecieron más de 180.000 productores agropecuarios y hoy sólo el 10% de la población nacional pertenece de alguna manera al sector agropecuario.
El modelo transgénico también ha producido importantes impactos sociales: Mientras en el país hay 127.565 familias de pobres rurales, el proceso de acumulación rentista y concentradora, con búsqueda de nuevas tierras, crece tanto en la región pampeana como extrapampeana.
Muchos capitales extranjeros se instalan esporádicamente para acelerar el circuito extractivo de ganancias y otros tantos se utilizan en "fondos de inversión", que desplazando al productor tradicional arrendan (alquilan) campos en ciclos muy cortos, de menos de un año, que no hacen más que acelerar el proceso de destrucción del suelo.
Todos los sectores, salvo la soja que crece, se vieron afectados: en el sector lácteo desaparecieron casi el 30% de los tambos, y el consumo promedio de leche bajó también de 230 a 180 litros. Además, el cultivo de arroz se redujo en más del 44%, el de maíz un 26%, el de girasol un 34%, y 12 veces la producción de algodón.
Los pequeños y medianos agricultores ven constantemente amenazada su permanencia o el acceso a la tierra, a la estabilidad de la familia rural y a su economía regional. El modelo actual lleva directamente a una agricultura industrial y sintética, sin agricultores.
Son estos mismos excluidos los que terminan viviendo en las periferias de las ciudades y sobreviven con planes asistenciales, y a quienes luego se pretende alimentarlos con los productos derivados de la soja transgénica o directamente con los granos, en planes promovidos por las grandes corporaciones impulsoras de los
transgénicos, como el irresponsable plan de promoción conocido como "Soja Solidaria" durante la crisis económica de 2002.
Hacia una agricultura sustentable
Es claro entonces, lo importante que debió haber sido para la Argentina evaluar antes todos estos impactos derivados de un paquete tecnológico de alta intensidad. No es suficiente analizar sólo meros formalismos técnicos a pocos factores ambientales sin realizar una evaluación de impacto ambiental integrado en cada uno de los ecosistemas de las diferentes ecorregiones que Argentina posee. Además el Estado y las empresas promotoras fueron claramente advertidos de estos impactos por investigadores independientes y organizaciones no gubernamentales tanto del país como del exterior. Lamentablemente, para el ambiente y la sociedad argentina, claramente impactada luego de diez años de soja transgénica, los daños y efectos directos e indirectos son una cuestión tangible e incontrastable.
Es claro que en materia agropecuaria y de desarrollo social, Argentina ha perdido el rumbo de protección y fortalecimiento de su soberanía alimentaria. Pero puede decidir cambiar y recuperar el camino perdido apuntando al desarrollo de una agricultura familiar sustentable.
La Argentina, rica aún en recursos naturales y recursos humanos, cuenta con todos los elementos para recuperarse. Lamentablemente, el modelo de la soja transgénica, ante la falta de las regulaciones oficiales, esta reduciendo literalmente la rica diversidad productiva del país.
Para todos, el lamentable ejemplo argentino de reconversión y especialización monoproductiva de los ´90 es un riesgoso modelo a no ser seguido, dados los importantes daños ambientales, sociales y culturales que el país ha sufrido y del que debe salirse rápidamente, promoviendo una verdadera política de promoción de desarrollo agropecuario sustentable, y por ende, con inclusión social.
Septiembre de 2006
Hernán Giardini
Campaña de Biodiversidad
Greenpeace Argentina
geografía 22/5
LA TRAMA SECRETA
Asistimos a una puja en este último año y medio, entre el Gobierno y algunos sectores ligados al agro, no los voy a llamar “campo” debido a que esto encierra numerosos actores, y no todos estos están incluidos en esta pelea, diría es más, muchos no fueron tenidos en cuanta, y la gran mayoría participó de las pérdidas.
Pero a mi criterio en esta diatriba el costo lo pagamos todos, lo que se jugó fue la participación del Estado como artífice de políticas públicas, no solo en resignar ganancias para el fisco, sino algo aún mas importante, la soberanía alimentaria, la batalla fue ganada por sectores sojeros, ligados al monocultivo de un producto elaborado por una multinacional MONSANTO, y hasta donde puede intervenir el Gobierno, osea nuestros representes legítimamente elegidos en elecciones libres y soberanas, dentro del “mercado” algo que esta en el centro de la discusión a nivel mundial.
Ubiquemos los actores dentro de esta escena, y el rol de cada uno dentro de esta contienda. Lo primero es decir ¿quien es Monsanto?, o mejor dicho ¿que es Monsanto?
La periodista y documentalista Marie Monique Robin estuvo en nuestro país para presentar su último libro “El mundo según Monsanto”. Allí devela los mecanismos de manipulación empleados por la multinacional norteamericana (fundada en Missouri, en 1901) para manejar la industria de los agroquímicos a escala global y lograr el control de los alimentos a través del patentamiento de las semillas.
La compañía detenta una trayectoria “non sancta” en la que debió enfrentar infinidad de procesos judiciales debido a la toxicidad de sus productos. Estos juicios (algunos culminaron con la condena a Monsanto por sus actividades comerciales) fueron sistemáticamente silenciados por la gran prensa en todo el mundo.Antes de crear los organismos genéticamente modificados (OGM) Monsanto fabricó el agente naranja, utilizado por el ejército norteamericano en la guerra contra Vietnam y PCB, sustancia considerada cancerígena por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Prohibidos en Estados Unidos y varios países europeos, los PCB dicen presente en la Argentina, empleados como refrigerantes en los transformadores eléctricos.
Solo algunos escuetos puntos de esta gran multinacional, pero tenemos que sumar participantes, el mismo que provee de semillas geneticamente modificadas, vende los agroquímicos para el desarrollo del cultivo, en la actualidad, la soja transgénica ocupa la mitad de las tierras cultivadas de la Argentina: son 17 millones de hectáreas, que requieren la fumigación de 168 millones de litros de Glifosato, el cual su nombre comercial es Roundup, plaguicida altamente tóxico. Las fumigaciones a las plantaciones de soja se realizan vía aérea o a través de los “mosquitos” (aparatos agrícolas tirados por tractores que esparcen el herbicida por los campos). Hurgando en la historia e la inclusión de este mecanismo perverso, encontramos parte del nudo de la situación que se generó luego de que el Poder Ejecutivo firmara la tan famosa Resolución 125, que fijaba un índice de retenciones, o lo que es lo mismo, fijaba una alicuota a las exportaciones de algunos granos, soja, maíz, trigo y girasol, con énfasis en el poroto de soja, y sus derivados como aceites y harinas.
La medida apuntaba no solo una mayor recaudación del Estado, lo cual ya sería una causa justa, debido a que se aplica sobre una renta extraordinaria que brinda las condiciones del suelo y clima en Argentina, acompañado por una cotización del dólar alto, esfuerzo que cae sobre todos nosotros,; sino además un intento por volcar el aumento desmedido del cultivo y su implicancias sobre el suelo, la flora y fauna autóctona, sobre bosques nativos y sobre todo a salud de la población humana.
La reacción de amplios sectores patronales agrarios no se hizo esperar, en una clara actitud de enfrentamiento a la decisión gubernamental, abroquelaron sus filas entidades que en su historia fuero adversarias, como la Federación Agraria y la Sociedad Rural, pero la trama se cierra, aparece un nuevo protagonista, que será fundamental en la disputa, los grandes monopolios de la información, o mejor dicho el gran artífice en singular, el grupo Clarín, ¿Desde donde este multimedio juega?
Juega desde su suplemento dedicado al Agro, el director de ese suplemento el Ingeniero Agrónomo Héctor Huergo, quien fue compañero del ex Secretario de Agricultura Ganadería y Pesca del gobierno menemista Felipe Sola, este funcionario devenido en PRO ahora, socio de Francisco De Narváez, admitió el mismo el rol decisivo del director agromediático del multimedio, en la introducción de los cultivos de semillas transgénicas de Monsanto, y su principal herbicida que es el glifosato, su nombre comercial es Roundap. No solo eso, el diario Clarín y La Nación son socios es Expoagro, osea queda claro que todo el show mediático montado desde los medios de información no era casual, jugaban sus intereses en el pago de las Retenciones Moviles, y esta de más explicar porque el Diputado Felipe Solá, subido a un proyecto en diciembre de 2007, defecciona y vota en contra de la Resolución 125, todo es cuestión de negocios y amigos.
Estos son los responsable de envenenar los campos y a la población, hay que empezar a desasnar esta trama macabra, si no queremos pagar las consecuencias en las futuras generaciones.
Asistimos a una puja en este último año y medio, entre el Gobierno y algunos sectores ligados al agro, no los voy a llamar “campo” debido a que esto encierra numerosos actores, y no todos estos están incluidos en esta pelea, diría es más, muchos no fueron tenidos en cuanta, y la gran mayoría participó de las pérdidas.
Pero a mi criterio en esta diatriba el costo lo pagamos todos, lo que se jugó fue la participación del Estado como artífice de políticas públicas, no solo en resignar ganancias para el fisco, sino algo aún mas importante, la soberanía alimentaria, la batalla fue ganada por sectores sojeros, ligados al monocultivo de un producto elaborado por una multinacional MONSANTO, y hasta donde puede intervenir el Gobierno, osea nuestros representes legítimamente elegidos en elecciones libres y soberanas, dentro del “mercado” algo que esta en el centro de la discusión a nivel mundial.
Ubiquemos los actores dentro de esta escena, y el rol de cada uno dentro de esta contienda. Lo primero es decir ¿quien es Monsanto?, o mejor dicho ¿que es Monsanto?
La periodista y documentalista Marie Monique Robin estuvo en nuestro país para presentar su último libro “El mundo según Monsanto”. Allí devela los mecanismos de manipulación empleados por la multinacional norteamericana (fundada en Missouri, en 1901) para manejar la industria de los agroquímicos a escala global y lograr el control de los alimentos a través del patentamiento de las semillas.
La compañía detenta una trayectoria “non sancta” en la que debió enfrentar infinidad de procesos judiciales debido a la toxicidad de sus productos. Estos juicios (algunos culminaron con la condena a Monsanto por sus actividades comerciales) fueron sistemáticamente silenciados por la gran prensa en todo el mundo.Antes de crear los organismos genéticamente modificados (OGM) Monsanto fabricó el agente naranja, utilizado por el ejército norteamericano en la guerra contra Vietnam y PCB, sustancia considerada cancerígena por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Prohibidos en Estados Unidos y varios países europeos, los PCB dicen presente en la Argentina, empleados como refrigerantes en los transformadores eléctricos.
Solo algunos escuetos puntos de esta gran multinacional, pero tenemos que sumar participantes, el mismo que provee de semillas geneticamente modificadas, vende los agroquímicos para el desarrollo del cultivo, en la actualidad, la soja transgénica ocupa la mitad de las tierras cultivadas de la Argentina: son 17 millones de hectáreas, que requieren la fumigación de 168 millones de litros de Glifosato, el cual su nombre comercial es Roundup, plaguicida altamente tóxico. Las fumigaciones a las plantaciones de soja se realizan vía aérea o a través de los “mosquitos” (aparatos agrícolas tirados por tractores que esparcen el herbicida por los campos). Hurgando en la historia e la inclusión de este mecanismo perverso, encontramos parte del nudo de la situación que se generó luego de que el Poder Ejecutivo firmara la tan famosa Resolución 125, que fijaba un índice de retenciones, o lo que es lo mismo, fijaba una alicuota a las exportaciones de algunos granos, soja, maíz, trigo y girasol, con énfasis en el poroto de soja, y sus derivados como aceites y harinas.
La medida apuntaba no solo una mayor recaudación del Estado, lo cual ya sería una causa justa, debido a que se aplica sobre una renta extraordinaria que brinda las condiciones del suelo y clima en Argentina, acompañado por una cotización del dólar alto, esfuerzo que cae sobre todos nosotros,; sino además un intento por volcar el aumento desmedido del cultivo y su implicancias sobre el suelo, la flora y fauna autóctona, sobre bosques nativos y sobre todo a salud de la población humana.
La reacción de amplios sectores patronales agrarios no se hizo esperar, en una clara actitud de enfrentamiento a la decisión gubernamental, abroquelaron sus filas entidades que en su historia fuero adversarias, como la Federación Agraria y la Sociedad Rural, pero la trama se cierra, aparece un nuevo protagonista, que será fundamental en la disputa, los grandes monopolios de la información, o mejor dicho el gran artífice en singular, el grupo Clarín, ¿Desde donde este multimedio juega?
Juega desde su suplemento dedicado al Agro, el director de ese suplemento el Ingeniero Agrónomo Héctor Huergo, quien fue compañero del ex Secretario de Agricultura Ganadería y Pesca del gobierno menemista Felipe Sola, este funcionario devenido en PRO ahora, socio de Francisco De Narváez, admitió el mismo el rol decisivo del director agromediático del multimedio, en la introducción de los cultivos de semillas transgénicas de Monsanto, y su principal herbicida que es el glifosato, su nombre comercial es Roundap. No solo eso, el diario Clarín y La Nación son socios es Expoagro, osea queda claro que todo el show mediático montado desde los medios de información no era casual, jugaban sus intereses en el pago de las Retenciones Moviles, y esta de más explicar porque el Diputado Felipe Solá, subido a un proyecto en diciembre de 2007, defecciona y vota en contra de la Resolución 125, todo es cuestión de negocios y amigos.
Estos son los responsable de envenenar los campos y a la población, hay que empezar a desasnar esta trama macabra, si no queremos pagar las consecuencias en las futuras generaciones.
historia 2/6
EDUCACION CIVICA
PROF: BENITO NARVAJA
Marcelo Borrego. 3° C. T N. JVG.
CLASE: MARTES 02/06 2009
En la primera parte de la clase se trató el tema de la reforma del plan de estudios del profesorado de Historia. En esta discusión en donde el profesor y varios de los alumnos expusieron sus opiniones, se refirió entre otros puntos de vista: La excesiva negatividad de los diferentes partidos de izquierda y su falta de ideas a la hora de presentar propuestas. La necesidad de debatir democráticamente pero también la necesidad de trabajar en planes alternativos y no debatir eternamente.
Por otro lado el profesor dejó bien en claro la situación extremadamente delicada en que se encuentra la carrera de Historia, ya que el intento de una nueva prórroga puede encarnar en la futura invalidez del título otorgado por el Joaquín V. Gonzaléz.
Asimismo el profesor comentó que no se sumará a la invitación realizada por el profesor Gándara de incorporarse a una nueva presentación de prórroga.
También una de las alumnas realizó una invitación a participar en una serie de debates que sobre este mismo tema se vienen realizando los sábados por la tarde.
En la segunda parte de la clase se emitió el documental “El mundo según Monsanto”, realizado por la periodista francesa Marie Monique Robin y que muestra la historia del principal fabricante del mundo de organismos genéticamente modificados. En otras palabras de granos transgénicos y los peligros para la salud y el Medio ambiente que esto conlleva.
Un dato para tener en cuenta es que Argentina es la mayor productora de cultivos transgénicos de toda América Latina y quinta del mundo con mas de 18 millones de hectáreas. Así que este documental es de importancia vital para nuestro país.
Los transgénicos son plantas manipuladas para poder resistir las fumigaciones de un herbicida que también fabrica Monsanto: el Roundup, que es un herbicida muy tóxico. Existen estudios que demuestran que produce cáncer, que es un perturbador endocrino y que afecta el sistema de reproducción de hombres y mujeres. En Europa hay mucha presión de la sociedad civil frenar la utilización de este tipo de elementos, ya que se trata del herbicida más vendido del mundo: 70 por ciento de los transgénicos cultivados en el mundo fueron manipulados para poder resistir a este Roundup.
La paulatina tendencia argentina a sojizar su producción de granos, yendo paulatinamente hacia una producción de monocultivo (con todo lo que esto conlleva), ha sido largamente denunciada, pero sin hasta ahora respuestas positivas. La situación argentina es sumamente preocupante no solo por su la utilización masiva de granos transgénicos, sino también por la saturación de tierras y las escasez de alimentos.
PROF: BENITO NARVAJA
Marcelo Borrego. 3° C. T N. JVG.
CLASE: MARTES 02/06 2009
En la primera parte de la clase se trató el tema de la reforma del plan de estudios del profesorado de Historia. En esta discusión en donde el profesor y varios de los alumnos expusieron sus opiniones, se refirió entre otros puntos de vista: La excesiva negatividad de los diferentes partidos de izquierda y su falta de ideas a la hora de presentar propuestas. La necesidad de debatir democráticamente pero también la necesidad de trabajar en planes alternativos y no debatir eternamente.
Por otro lado el profesor dejó bien en claro la situación extremadamente delicada en que se encuentra la carrera de Historia, ya que el intento de una nueva prórroga puede encarnar en la futura invalidez del título otorgado por el Joaquín V. Gonzaléz.
Asimismo el profesor comentó que no se sumará a la invitación realizada por el profesor Gándara de incorporarse a una nueva presentación de prórroga.
También una de las alumnas realizó una invitación a participar en una serie de debates que sobre este mismo tema se vienen realizando los sábados por la tarde.
En la segunda parte de la clase se emitió el documental “El mundo según Monsanto”, realizado por la periodista francesa Marie Monique Robin y que muestra la historia del principal fabricante del mundo de organismos genéticamente modificados. En otras palabras de granos transgénicos y los peligros para la salud y el Medio ambiente que esto conlleva.
Un dato para tener en cuenta es que Argentina es la mayor productora de cultivos transgénicos de toda América Latina y quinta del mundo con mas de 18 millones de hectáreas. Así que este documental es de importancia vital para nuestro país.
Los transgénicos son plantas manipuladas para poder resistir las fumigaciones de un herbicida que también fabrica Monsanto: el Roundup, que es un herbicida muy tóxico. Existen estudios que demuestran que produce cáncer, que es un perturbador endocrino y que afecta el sistema de reproducción de hombres y mujeres. En Europa hay mucha presión de la sociedad civil frenar la utilización de este tipo de elementos, ya que se trata del herbicida más vendido del mundo: 70 por ciento de los transgénicos cultivados en el mundo fueron manipulados para poder resistir a este Roundup.
La paulatina tendencia argentina a sojizar su producción de granos, yendo paulatinamente hacia una producción de monocultivo (con todo lo que esto conlleva), ha sido largamente denunciada, pero sin hasta ahora respuestas positivas. La situación argentina es sumamente preocupante no solo por su la utilización masiva de granos transgénicos, sino también por la saturación de tierras y las escasez de alimentos.
La ciencia y la humanidad
Domingo, 7 de Junio de 2009 Frankenstein, el sueño de la razón
Por José Pablo Feinmann
Alguien, durante estos días, me preguntó si seguía creyendo que Walt Disney volvería de la muerte. No es que pierda el sueño por pensar en esa posibilidad. Pero la escribí en el final de un ensayo y la debo haber dicho en un par de clases. Creo que sí. Cuando Disney fue congelado se dijo que era una medida seguramente momentánea: duraría hasta que la enfermedad que lo llevó a la muerte encontrara su curación y Disney –al ser descongelado– pudiera ser tratado adecuadamente. La imagen del cadáver congelado es parte de las películas de terror. En Frankenstein contra el hombre lobo, el Monstruo ha quedado congelado entre unas enormes barras de hielo. La película es de 1943, doce años posterior a la primera, la que dirigió genialmente James Whale, la que creó para siempre el cine de monstruos, la de la interpretación única, inmortal de Karloff: no hubo ni habrá otro como él. En la de 1943, Lawrence Talbot, un hombre desgarrado y agónico (El Hombre lobo no quiere ser lo que es, eso en que lo han transformado los colmillos de un lobo salvaje, que contagia a los hombres un mal terrible, los transforma en eso que Thomas Hobbes, en un superlativo libro de 1651, Leviatán, había dicho que eran: lobos, unos para con otros), encuentra al Monstruo en el hielo y, no bien lo saca de tan escasamente cálido lugar, el ahora Bela Lugosi (Karloff ya no quiso hacer el papel: lo había hecho tres veces) vuelve a la vida. Esto nos lleva de nuevo a Walt Disney y a muchas otras cosas. Si Disney sigue congelado es porque se espera el momento adecuado para revivirlo. Ahora sería aún demasiado macabro. Ignoramos todo lo que los científicos ya pueden hacer. Para el bien y para el mal. Pueden crear pestes para despoblar territorios enteros. Sostengo que lo han hecho y lo harán de nuevo. El planeta está superpoblado. El sistema que impera no funciona como para alimentar a todos ni mucho menos. Cada vez hay más excluidos, más hambrientos, más entes peligrosos, capaces de cualquier reacción desesperada. Ha de haber bombas de todo tipo. Conjeturo que no deben faltar bombas que maten a las personas y dejen en pie las cosas. Esto es casi sabido. Alguna filtración hubo. Lo que sobran no son cosas. Son seres humanos cuya peligrosidad irá en aumento con el aumento del hambre, las enfermedades y la furia que despierta morir de inanición en un mundo en que hay para todos, pero no se quiere repartir. ¿Por qué no se quiere repartir? Porque sería alterar el sistema. Cambiarlo. Tornarlo lo que no es. No es así como funciona: no funciona para el bienestar de todos sino de algunos. Estos pocos manejan los grandes engranajes y ya no pueden ni quieren cambiarlos. Los riesgos son enormes y ya se ven. La película Frankenstein (1931) que acabo de ver una vez más de las tantas, innumerables que la vi, nació del genio de una mujer, Mary Shelley. Todo se basa en una leyenda según la cual –en una adecuada noche de tormenta– el poeta Percy Shelley y Lord Byron le propusieron a Mary crear cada uno una historia de terror. Con un ingenio imbatible, Mary, humillándolos, creó la más grande fábula del genio humano. La más grande metáfora de la condición del hombre sobre la Tierra, de su proyecto más profundo, ambicioso, violatorio (no sé si este adjetivo es bueno, pero ya tecleaba “transgresor” y me dije basta con esa palabra que ya nada significa, a la que podemos calificar, para satisfacción de Ernesto Laclau, de significante vacío como, por ejemplo, “peronismo”). La novela se llama Frankenstein o el moderno Prometeo. Conocemos a Prometeo, un dios rebelde amigo de los hombres. Les entregó el fuego que les robó a los dioses, a cuyo mundo pertenecía y debía natural fidelidad. Su condena fue terrible, interminable. Una condena obsesivo-compulsiva repetitiva. Un ave de rapiña devoraba su hígado durante las noches, crecía durante el día sólo para que el ave de rapiña pudiera, una vez más, devorarla durante la noche. Una pesadilla interminable. Un ave de rapiña con TOC. Pero los hombres conocieron el fuego de los dioses y quisieron ser dioses. Llevan mucho tiempo en esa tarea. Todo el desarrollo de la técnica moderna expresa la vanagloria de igualar a la divinidad. También la de someter a los otros hombres. Apoderarse de los más valiosos objetos del mundo. Pero ser Dios –verdaderamente Dios– sería crear al hombre. Entre tanto, el hombre, al que Freud llama un “dios con prótesis” (en El malestar en la cultura), utiliza sus prótesis para someter la naturaleza, arrasarla, violarla y construir su imperio, su mundo, que nada tiene que ver con el del orden natural. Si el mundo, tal como era cuando apareció el hombre, podría ser llamado el mundo de Dios, ya no más. No hay Dios. Lo que hay es el hombre de la técnica. El hombre de la razón instrumental. Del tecnocapitalismo. Pocos filósofos vieron esto. Acaso Kierkegaard. Luego, sin duda, Nietzsche. El hombre nietzscheano es destructivo. Goza con la destrucción. Ahí, afuera, cuando está libre de toda atadura, son enemigos malvados de todos los que no son ellos, ahí donde comienza lo extranjero, la tierra extraña son “mucho mejores que animales de rapiña dejados sueltos (...) allí retornan a la inocencia propia de los animales rapaces, cual monstruos que retozan, los cuales dejan acaso tras sí una serie abominable de asesinatos, de incendios, violaciones y torturas con igual petulancia y con igual tranquilidad de espíritu que si lo único hecho por ellos fuera una travesura estudiantil, convencidos de que de nuevo tendrán los poetas, por mucho tiempo, algo que cantar y ensalzar” (Genealogía, Tratado Primero). La bestia rubia nietzscheana mata y tortura para dar motivos de canto a los poetas. También Hegel justificaba la guerra de Troya por originar los poemas homéricos. Pero esto es menor. El hombre ambiciona más. Quiere ser Dios. Esta es la poderosa fábula que narra Mary Shelley, que cuenta la genial película de James Whale. El protagonista es un alucinado científico llamado Henry Frankenstein. Todos sabemos que la interpretación de Colin Clive está casi a la altura de la de Karloff. Cuando el Monstruo, por fin, toma vida, se produce una de las sobreactuaciones más sublimes de la historia del cine: Colin Clive, de a poco, con british accent muy marcado, empieza a gritar “It’s alive! It’s alive! It’s alive!” En todos los tonos posibles. Parece a punto de perder la razón. Pero no la perderá. Porque es la razón del hombre occidental (el hombre prometeico por excelencia) la que lo anima, la que late en él, la que lo llevará a la perdición como al entero planeta si nadie detiene su rumbo que ya es indetenible. Algo más dice Henry Frankenstein: “Ahora sé cómo es sentirse como Dios”. Hay un comercial de enorme inteligencia, hecho por hombres que conocen y dominan esta problemática urgente y acaso trágica. Un joven empresario compra una agenda electrónica. La empieza a usar. De pronto se le escapa de control. La agenda hace operaciones que él no ordenó. Le resuelve problemas que pensaba dejar para después. Le hace preguntas. Preguntas íntimas. Sobre su mujer. Si quiere llamarla. Si se dispone a salir con ella esa noche. El joven empresario, como el doctor Henry Frankenstein (tal como lo trasmite la gran interpretación de Colin Clive), se larga a gritar: “It’s alive! It’s alive! It’s alive!” Los que hicieron ese comercial no ignoran nada. Una simple agenda electrónica es equivalente a la creación de Henry Frankenstein. Puede estar tan viva como él. Pregunta esencial: ¿se le escapa al hombre del siglo XXI el dominio de la técnica? ¿Cómo podría no escapársele si él mismo se sorprende de su creación y la admira hasta adorarla como a un ídolo primitivo, todopoderoso?
¿Qué creen ustedes que se está buscando en los laboratorios más secretos del mundo cuyos avances son negados por completo a nosotros, simples seres ajenos a los delirios de la ciencia? Atención, cuidado: la ciencia no piensa. En un texto que lleva ese nombre, Martin Heidegger dice: “Cuando usted recuerda esta idea del peligro que representa la bomba atómica y del peligro aún mayor que representa la técnica, pienso en lo que se desarrolla hoy bajo el nombre de biofísica. En un tiempo previsible estaremos en condiciones de hacer al hombre, es decir, construirlo en su esencia orgánica incluso, tal como se los necesita: hombres hábiles y hombres torpes, inteligentes y tontos. ¡Llegaremos a esto!” ¿Qué hace Heidegger sino remitirse a las tesis de la novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz? Haremos al hombre y lo haremos tal como el tecnocapitalismo lo necesita. Científicos, zapateros, cineastas, arquitectos, ingenieros, músicos, policías, uno que otro escritor. Pero esta ciencia fabulosa (porque es una realidad de fábula para nosotros: todavía nos cuesta creer en su facticidad) desarrolla sus otras facetas: las esencialmente destructivas. ¿En manos de quiénes estarán los arsenales nucleares? No tengamos dudas: en manos que no los manejan, llenas de odio o, aún peor, de miedo. Que ni siquiera están maduras espiritualmente para poseerlos y controlar el daño que, con ellos, pueden causar. En el reportaje a Der Spiegel, que, por orden de Heidegger, se publica recién después de su muerte, en 1976, el autor de Ser y tiempo dice: “La técnica, en su esencia, es algo que el hombre, por sí mismo, no domina (...) Pero es evidente que en ninguna época el hombre ha dominado sus instrumentos, véase el aprendiz de brujo. ¿No es demasiado pesimista decir: no dominaremos este instrumento, indudablemente mucho más grande, de la técnica moderna?”
El mundo se ha poblado de doctores Frankenstein. Todos quieren ser Dios. Lo esencial que se preguntan es: ¿cómo debe ser sentirse Dios? Entre tanto, destruyen el planeta. Tal vez el momento más sublime, aquél en que más cerca del poder divino se sienta será ése en que se hundan con el planeta entero en una catástrofe que –sin duda– tendrá la belleza de todo gran Apocalipsis. Cornelius Castoriadis, el notable filósofo ateniense, algo olvidado hoy e injustamente, escribía: “Esta destrucción irremediable sigue: en este preciso momento la destrucción de los bosques tropicales en calidad de especies vivientes continúa (...) el hombre es, más bien, como un niño que se encuentra en una casa cuyas paredes son de chocolate, y que se dispuso a comerlas, sin comprender que pronto el resto de la casa se le va a caer encima” (Castoriadis, Figuras de lo pensable, Centro de Cultura Económica, Buenos Aires, 1999, p. 175). Y el hombre no tiene la figura británica y elegante del doctor Henry Frankenstein. Su creatura lo ha dominado. Ese Monstruo que anda de un lado a otro, con enorme potencia, con gran poder destructivo, y con un cerebro deteriorado, el de un asesino. Porque la paradoja más temible de Frankenstein (me refiero, aquí, sobre todo al film de Whale) es que la inteligencia humana –ese exquisito instrumento acaso único en el Universo–, ha creado, en el más alto punto de su poder y de su brillantez, a un idiota, de andar desarticulado y torpe, sin ningún valor que guíe sus actos, y con una incontenible pulsión de matar, un asesino. Y aquí es donde la fábula de Mary Shelley se une a esa asombrosa frase de Goya: “El sueño de la razón produce monstruos”. Y ya nadie sabe cómo contenerlos y cada vez pareciera importar menos porque la carrera hacia el abismo tiene más glamour que el mundo decadente de la paz. Ese mundo burgués que Nietzsche odiaba: el mundo del “lector de periódicos”. Pero, ¿es este mundo la única alternativa a la destrucción que impone la técnica instrumental capitalista?
Por José Pablo Feinmann
Alguien, durante estos días, me preguntó si seguía creyendo que Walt Disney volvería de la muerte. No es que pierda el sueño por pensar en esa posibilidad. Pero la escribí en el final de un ensayo y la debo haber dicho en un par de clases. Creo que sí. Cuando Disney fue congelado se dijo que era una medida seguramente momentánea: duraría hasta que la enfermedad que lo llevó a la muerte encontrara su curación y Disney –al ser descongelado– pudiera ser tratado adecuadamente. La imagen del cadáver congelado es parte de las películas de terror. En Frankenstein contra el hombre lobo, el Monstruo ha quedado congelado entre unas enormes barras de hielo. La película es de 1943, doce años posterior a la primera, la que dirigió genialmente James Whale, la que creó para siempre el cine de monstruos, la de la interpretación única, inmortal de Karloff: no hubo ni habrá otro como él. En la de 1943, Lawrence Talbot, un hombre desgarrado y agónico (El Hombre lobo no quiere ser lo que es, eso en que lo han transformado los colmillos de un lobo salvaje, que contagia a los hombres un mal terrible, los transforma en eso que Thomas Hobbes, en un superlativo libro de 1651, Leviatán, había dicho que eran: lobos, unos para con otros), encuentra al Monstruo en el hielo y, no bien lo saca de tan escasamente cálido lugar, el ahora Bela Lugosi (Karloff ya no quiso hacer el papel: lo había hecho tres veces) vuelve a la vida. Esto nos lleva de nuevo a Walt Disney y a muchas otras cosas. Si Disney sigue congelado es porque se espera el momento adecuado para revivirlo. Ahora sería aún demasiado macabro. Ignoramos todo lo que los científicos ya pueden hacer. Para el bien y para el mal. Pueden crear pestes para despoblar territorios enteros. Sostengo que lo han hecho y lo harán de nuevo. El planeta está superpoblado. El sistema que impera no funciona como para alimentar a todos ni mucho menos. Cada vez hay más excluidos, más hambrientos, más entes peligrosos, capaces de cualquier reacción desesperada. Ha de haber bombas de todo tipo. Conjeturo que no deben faltar bombas que maten a las personas y dejen en pie las cosas. Esto es casi sabido. Alguna filtración hubo. Lo que sobran no son cosas. Son seres humanos cuya peligrosidad irá en aumento con el aumento del hambre, las enfermedades y la furia que despierta morir de inanición en un mundo en que hay para todos, pero no se quiere repartir. ¿Por qué no se quiere repartir? Porque sería alterar el sistema. Cambiarlo. Tornarlo lo que no es. No es así como funciona: no funciona para el bienestar de todos sino de algunos. Estos pocos manejan los grandes engranajes y ya no pueden ni quieren cambiarlos. Los riesgos son enormes y ya se ven. La película Frankenstein (1931) que acabo de ver una vez más de las tantas, innumerables que la vi, nació del genio de una mujer, Mary Shelley. Todo se basa en una leyenda según la cual –en una adecuada noche de tormenta– el poeta Percy Shelley y Lord Byron le propusieron a Mary crear cada uno una historia de terror. Con un ingenio imbatible, Mary, humillándolos, creó la más grande fábula del genio humano. La más grande metáfora de la condición del hombre sobre la Tierra, de su proyecto más profundo, ambicioso, violatorio (no sé si este adjetivo es bueno, pero ya tecleaba “transgresor” y me dije basta con esa palabra que ya nada significa, a la que podemos calificar, para satisfacción de Ernesto Laclau, de significante vacío como, por ejemplo, “peronismo”). La novela se llama Frankenstein o el moderno Prometeo. Conocemos a Prometeo, un dios rebelde amigo de los hombres. Les entregó el fuego que les robó a los dioses, a cuyo mundo pertenecía y debía natural fidelidad. Su condena fue terrible, interminable. Una condena obsesivo-compulsiva repetitiva. Un ave de rapiña devoraba su hígado durante las noches, crecía durante el día sólo para que el ave de rapiña pudiera, una vez más, devorarla durante la noche. Una pesadilla interminable. Un ave de rapiña con TOC. Pero los hombres conocieron el fuego de los dioses y quisieron ser dioses. Llevan mucho tiempo en esa tarea. Todo el desarrollo de la técnica moderna expresa la vanagloria de igualar a la divinidad. También la de someter a los otros hombres. Apoderarse de los más valiosos objetos del mundo. Pero ser Dios –verdaderamente Dios– sería crear al hombre. Entre tanto, el hombre, al que Freud llama un “dios con prótesis” (en El malestar en la cultura), utiliza sus prótesis para someter la naturaleza, arrasarla, violarla y construir su imperio, su mundo, que nada tiene que ver con el del orden natural. Si el mundo, tal como era cuando apareció el hombre, podría ser llamado el mundo de Dios, ya no más. No hay Dios. Lo que hay es el hombre de la técnica. El hombre de la razón instrumental. Del tecnocapitalismo. Pocos filósofos vieron esto. Acaso Kierkegaard. Luego, sin duda, Nietzsche. El hombre nietzscheano es destructivo. Goza con la destrucción. Ahí, afuera, cuando está libre de toda atadura, son enemigos malvados de todos los que no son ellos, ahí donde comienza lo extranjero, la tierra extraña son “mucho mejores que animales de rapiña dejados sueltos (...) allí retornan a la inocencia propia de los animales rapaces, cual monstruos que retozan, los cuales dejan acaso tras sí una serie abominable de asesinatos, de incendios, violaciones y torturas con igual petulancia y con igual tranquilidad de espíritu que si lo único hecho por ellos fuera una travesura estudiantil, convencidos de que de nuevo tendrán los poetas, por mucho tiempo, algo que cantar y ensalzar” (Genealogía, Tratado Primero). La bestia rubia nietzscheana mata y tortura para dar motivos de canto a los poetas. También Hegel justificaba la guerra de Troya por originar los poemas homéricos. Pero esto es menor. El hombre ambiciona más. Quiere ser Dios. Esta es la poderosa fábula que narra Mary Shelley, que cuenta la genial película de James Whale. El protagonista es un alucinado científico llamado Henry Frankenstein. Todos sabemos que la interpretación de Colin Clive está casi a la altura de la de Karloff. Cuando el Monstruo, por fin, toma vida, se produce una de las sobreactuaciones más sublimes de la historia del cine: Colin Clive, de a poco, con british accent muy marcado, empieza a gritar “It’s alive! It’s alive! It’s alive!” En todos los tonos posibles. Parece a punto de perder la razón. Pero no la perderá. Porque es la razón del hombre occidental (el hombre prometeico por excelencia) la que lo anima, la que late en él, la que lo llevará a la perdición como al entero planeta si nadie detiene su rumbo que ya es indetenible. Algo más dice Henry Frankenstein: “Ahora sé cómo es sentirse como Dios”. Hay un comercial de enorme inteligencia, hecho por hombres que conocen y dominan esta problemática urgente y acaso trágica. Un joven empresario compra una agenda electrónica. La empieza a usar. De pronto se le escapa de control. La agenda hace operaciones que él no ordenó. Le resuelve problemas que pensaba dejar para después. Le hace preguntas. Preguntas íntimas. Sobre su mujer. Si quiere llamarla. Si se dispone a salir con ella esa noche. El joven empresario, como el doctor Henry Frankenstein (tal como lo trasmite la gran interpretación de Colin Clive), se larga a gritar: “It’s alive! It’s alive! It’s alive!” Los que hicieron ese comercial no ignoran nada. Una simple agenda electrónica es equivalente a la creación de Henry Frankenstein. Puede estar tan viva como él. Pregunta esencial: ¿se le escapa al hombre del siglo XXI el dominio de la técnica? ¿Cómo podría no escapársele si él mismo se sorprende de su creación y la admira hasta adorarla como a un ídolo primitivo, todopoderoso?
¿Qué creen ustedes que se está buscando en los laboratorios más secretos del mundo cuyos avances son negados por completo a nosotros, simples seres ajenos a los delirios de la ciencia? Atención, cuidado: la ciencia no piensa. En un texto que lleva ese nombre, Martin Heidegger dice: “Cuando usted recuerda esta idea del peligro que representa la bomba atómica y del peligro aún mayor que representa la técnica, pienso en lo que se desarrolla hoy bajo el nombre de biofísica. En un tiempo previsible estaremos en condiciones de hacer al hombre, es decir, construirlo en su esencia orgánica incluso, tal como se los necesita: hombres hábiles y hombres torpes, inteligentes y tontos. ¡Llegaremos a esto!” ¿Qué hace Heidegger sino remitirse a las tesis de la novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz? Haremos al hombre y lo haremos tal como el tecnocapitalismo lo necesita. Científicos, zapateros, cineastas, arquitectos, ingenieros, músicos, policías, uno que otro escritor. Pero esta ciencia fabulosa (porque es una realidad de fábula para nosotros: todavía nos cuesta creer en su facticidad) desarrolla sus otras facetas: las esencialmente destructivas. ¿En manos de quiénes estarán los arsenales nucleares? No tengamos dudas: en manos que no los manejan, llenas de odio o, aún peor, de miedo. Que ni siquiera están maduras espiritualmente para poseerlos y controlar el daño que, con ellos, pueden causar. En el reportaje a Der Spiegel, que, por orden de Heidegger, se publica recién después de su muerte, en 1976, el autor de Ser y tiempo dice: “La técnica, en su esencia, es algo que el hombre, por sí mismo, no domina (...) Pero es evidente que en ninguna época el hombre ha dominado sus instrumentos, véase el aprendiz de brujo. ¿No es demasiado pesimista decir: no dominaremos este instrumento, indudablemente mucho más grande, de la técnica moderna?”
El mundo se ha poblado de doctores Frankenstein. Todos quieren ser Dios. Lo esencial que se preguntan es: ¿cómo debe ser sentirse Dios? Entre tanto, destruyen el planeta. Tal vez el momento más sublime, aquél en que más cerca del poder divino se sienta será ése en que se hundan con el planeta entero en una catástrofe que –sin duda– tendrá la belleza de todo gran Apocalipsis. Cornelius Castoriadis, el notable filósofo ateniense, algo olvidado hoy e injustamente, escribía: “Esta destrucción irremediable sigue: en este preciso momento la destrucción de los bosques tropicales en calidad de especies vivientes continúa (...) el hombre es, más bien, como un niño que se encuentra en una casa cuyas paredes son de chocolate, y que se dispuso a comerlas, sin comprender que pronto el resto de la casa se le va a caer encima” (Castoriadis, Figuras de lo pensable, Centro de Cultura Económica, Buenos Aires, 1999, p. 175). Y el hombre no tiene la figura británica y elegante del doctor Henry Frankenstein. Su creatura lo ha dominado. Ese Monstruo que anda de un lado a otro, con enorme potencia, con gran poder destructivo, y con un cerebro deteriorado, el de un asesino. Porque la paradoja más temible de Frankenstein (me refiero, aquí, sobre todo al film de Whale) es que la inteligencia humana –ese exquisito instrumento acaso único en el Universo–, ha creado, en el más alto punto de su poder y de su brillantez, a un idiota, de andar desarticulado y torpe, sin ningún valor que guíe sus actos, y con una incontenible pulsión de matar, un asesino. Y aquí es donde la fábula de Mary Shelley se une a esa asombrosa frase de Goya: “El sueño de la razón produce monstruos”. Y ya nadie sabe cómo contenerlos y cada vez pareciera importar menos porque la carrera hacia el abismo tiene más glamour que el mundo decadente de la paz. Ese mundo burgués que Nietzsche odiaba: el mundo del “lector de periódicos”. Pero, ¿es este mundo la única alternativa a la destrucción que impone la técnica instrumental capitalista?
Proyecto soja
PROPUESTA DE EJE TEMÁTICO PARA LA INTEGRACION DE CONTENIDOS Y DE ACTIVIDADES DE INVESTIGACIÓN ENTRE MATERIAS DEL PROFESORADO.
HISTORIA SOCIAL DE LA SOJA
”La anatomía del hombre es la clave de la anatomía del mono.” Carlos Marx.
Historia e importancia del tema:
Entre los finales del siglo XIX y los comienzos del XX se produjo un proceso de transformación, cuya base material fue la integración de Argentina al mercado mundial como gran proveedora de productos agropecuarios, principalmente trigo y carne, que sentó las bases de una realidad radicalmente diferente a aquella que había emergido de la época colonial, las guerras de la independencia y el período de la “Organización Nacional”.
Este proceso, fundacional de la Argentina contemporánea, implico transformaciones profundas en todos los órdenes de la vida nacional, incluyendo en esto aspectos ambientales, todavía no estudiados en profundidad.
La decisiva importancia de lo acaecido lleva, lógicamente, a que no nos pongamos de acuerdo sobre la interpretación valorativa de aquellos sucesos. Para la visión oficial, conservadora y hegemónica (fundamentalmente durante los noventa), aquella fue una época de oro, la de las vacas gordas y de la manteca al techo, cuyo éxito radicó en ir a favor de las fuerzas del mercado aprovechando las ventajas competitivas de la Argentina en el rubro agrícola-ganadero.
Para las visiones alternativas fue el momento de la consolidación de la tendencia a inscribir a nuestro país, en el orden internacional, como dependiente de la dinámica de los países centrales, aislado del contexto sud-americano, con una clase oligárquica latifundista poderosa en su alianza con los capitales extranjeros.
En aquel momento la discusión sobre la cuestión agraria fue escasa, como lo es en el presente. Derrotado el federalismo popular, principalmente por la alianza entre las oligarquías del interior y de Buenos Aires, casi no quedaron propuestas alternativas de desarrollo, centrándose las luchas políticas en las contradicciones principales de Europa, importadas junto con la inmigración de aquel origen. El tema del campo desapareció así de las discusiones y las propuestas, centrándose la pelea sólo en el tema de cómo apropiarte y distribuir la renta agraria. Sólo la consigna, poco adecuada a la realidad de la pampa húmeda, del impuesto progresivo a la renta normal potencial de la tierra pareció cuestionar el orden existente. Por lo demás quedó totalmente en manos del “mercado” la determinación de la política agropecuaria. Una prueba de ello que se puede aportar desde nuestro campo de acción es la ausencia de propuestas educativas orientadas a la población rural.
Cien años después nos encontramos inmersos en un proceso de transformaciones equivalentes, aunque probablemente más profundas y, ciertamente, más aceleradas.
Muy diversos factores confluyen para que Argentina se encuadre como gran productor y exportador de oleaginosas (soja) y cereales (maíz y trigo) (El tema ganadero es más incierto) que aumentan en extensión e intensidad el area sembrada. En una enumeración no taxativa podemos mencionar: La explosión demográfica, principalmente la del Asia, que unida al aumento del consumo de tales poblaciones (China e India) impulsan fenomenalmente el consumo de alimentos; la política de sustituir combustibles de origen fósil por otros de origen agrícola (etanol, bío-diesel, etc.); entre otros, operan por el lado de una demanda, que encuentra en la extensa y relativamente despoblada geografía argentina la posibilidad de ser, en parte, satisfecha.
Desde luego que todo esto no se comprende si se deja de lado que la gran transformación tecnológica (revolución verde), que como parte del proceso de aceleración creciente del conocimiento científico y su aplicación practica se está operando desde fines del pasado siglo, multiplica las posibilidades de la producción agropecuaria. (Habría que agregar a esto la persistencia de un ciclo húmedo, ¿por el cambio climático planetario, o estacional por El Niño?, que extiende la frontera agropecuaria.
La creación, a través de la ingeniería genética, de oleaginosas y cereales genéticamente modificados (gm) o transgénicos, entre otras cosas para hacerlos resistentes a herbicidas (glifosato), el uso intensivo de dichos herbicidas, fungicidas y plaguicidas, la siembra directa, la agricultura de precisión, el riego artificial, etc. son parte de la revolución citada.
Estas prácticas agrícolas tienen defensores, entre los que se cuentan todos los sectores beneficiados por las mismas (semilleros, fabricantes de insumos, contratistas, etc.) y detractores como los distintos grupos ambientalistas.
El Ing. Hector A. Huergo, que dirige el suplemento rural del diario Clarín, y que todas las semanas editorializa, casi seguro por cuenta y orden de la Asociación Argentina de Siembra Directa, el 21 de octubre de 2006 realiza, aunque envenenada, una síntesis de las opiniones divergentes. Va el artículo:. ¡16 millones de hectáreas de soja! El récord de superficie sembrada con la milagrosa especie es la mejor respuesta a una idea absurda instalada en la opinión pública. Por acción de unos y omisión de otros, la soja no es "políticamente correcta". Que desertifica los campos. Que produce "desiertos verdes"(¿¿!!). Que es responsable de la desaparición de miles de productores. Que nos ha hecho dependientes de la tecnología extranjera, para colmo, la del imperialismo yanqui. Que para colmo es transgénica. Que nos hemos convertido, finalmente, en una republiqueta sojera. Si, los argentinos, cada vez que tenemos una solución, le encontramos un problema. Así, logramos que la soja no sólo sea, en el imaginario colectivo, un problema para el campo. También descubrimos, sin un solo aval de investigación seria, que la soja genera "menarca", adelantando la menstruación de las niñas. Que a los varones les hace crecer las tetitas, que no se le debe dar a mujeres embarazadas y niños. Escuché esta misma semana, en una radio líder, a un médico que sentenció estas estupideces con fluidez e ignorancia.Señores, la soja es el maná que nos mandó Dios, que sin duda es argentino y debe sentir vergüenza ajena ante las patrañas.Bueno, 16 millones de hectáreas. Nada paraliza a los actores de la segunda revolución de las pampas. Miles de productores que no se distraen con discursos apocalípticos. Cientos de empresarios de la maquinaria que han prosperado inventando soluciones para que haya más soja. Lo que no significa que va a haber menos trigo, menos maíz, menos girasol, menos vacas. ¡Todo lo demás quedó igual, y aun puede crecer! Sí va a haber menos monte degradado, menos ganadería nómade y extensiva, menos atraso en el norte postergado. Más hoteles tres, cuatro y cinco estrellas como en Charata. Más camiones como en Bandera. Más empleo en todos lados. Más pequeños agricultores ricos. El chacarero que hace veinte años tenía 50 hectáreas que valían 100.000 dólares, y no pudo crecer, ahora tiene 500.000. Es cierto que se quedó sin trabajo: para sembrarlas necesita un día. Y ya no tiene ganas de criar chanchos, porque eso es de lunes a domingo. Ahora es rico, viene el ingeniero joven y se las alquila a 300 dólares por hectárea. ¡15.000 dólares!.Con estas 16 millones de hectáreas, y los buenos precios que se prevén para esta campaña, el país va a facturar más de U$ 10.000 millones sólo de soja. 2.000 millones van directo para el fisco vía retenciones. Casi todo se exporta con valor agregado, porque la industria aceitera sigue ampliando su capacidad de molienda con inversiones por U$ 5.000 millones en los últimos quince años. Se siguen construyendo puertos y plantas, la hidrovía se profundiza, pasan cada vez más barcos. Y más de 100 países de todo el mundo abrevan de la soja argentina. A ellos no les salen tetitas, ni tienen menarca ni otras calamidades.Pasaron diez años desde que Felipe Solá, como secretario de Agricultura, autorizó la siembra de la soja RR. En aquel momento se sembraban cinco millones de hectáreas. ¡Se triplicó el área en apenas una década!. ¿Qué hubiera sido de este país en el 2002, sin la soja? Los planes sociales montados sobre las retenciones, la ayuda solidaria de las donaciones impulsadas por Aapresid, la Fundación Plus, Solidagro y tantas organizaciones espontáneas en el interior. Sí hubo que bancarse que, en ese contexto, se lanzara un congreso de nutrición trucho para denostar a la soja. Sencillamente criminal.Hoy la Argentina exporta tecnología agropecuaria a todo el mundo. Eso es consecuencia de la revolución sojera. Este es el momento de cortar la onda anti-soja. Hay que instalarla como una causa nacional. De una vez por todas. Si bien la discusión está planteada, por ahora es “el mercado” (la optimización de la ganancia en el corto plazo) lo que decide la política a seguir.
La amplitud del fenómeno provoca que se estén produciendo, a su influjo, profundas transformaciones en órdenes que van desde el ambiente y la salud a aspectos de la cultura, pasando por el mercado de trabajo, los fenómenos migratorios, la infraestructura productiva, etc. etc.
Un fenómeno de tal amplitud requiere, sin lugar a dudas, una aproximación transdisciplinaria (entendiendo por transdisciplina “el esfuerzo indagatorio que persigue obtener cuotas de sabe análogas sobre difeentes objetos de estudio disciplinarios, multidisciplinarios e interdisciplinarios-incluso aparentemente muy alejados y divergentes entre si-articulándolas de manera que vayan conformando un corpus de conocimiento que trasciende cualquiera de dichas disciplinas…el holismo ambientalista…se ofrece como ejemplo de transdisciplina.)), ya que queda claro que ni las ciencias sociales, ni las naturales por si solas pueden abarcar un objeto que atraviesa múltiples campos del conocimiento.
La propuesta consiste en que las distintas materias (¿y profesorados?) integren en su desarrollo sus contenidos teóricos con la ampliación del conocimiento que sobre esta problemática se pueda ir construyendo, en tanto objeto complejo de conocimiento.
Como la propuesta es innovadora, no se pueden prever de antemano todas las implicancias, modalidades y extensión que, en la puesta en práctica, pueda ir adquiriendo, aunque se pueden adelantar algunas.
En el orden epistemológico, tal modalidad,, supone una mirada y una práctica distinta de la del positivismo clásico, de presencia hegemónica en las ámbitos escolares. (Es distinta entre otras cosas porque el objeto complejo de conocimiento es una construcción, por lo holístico, porque cuestiona criterios de objetividad, etc.) (Ver Sotolongo Codina y Delgado Díaz, La revolución contemporanea del saber y la complejidad social. CLACSO 2006) Esta problemática puede ser abordada en todas las materias, pero principalmente en Filosofía en varias pedagógicas, en las metodológicas y en los talleres de investigación, como soporte teórico. (Tema para desarrollar)
En el orden pedagógico podemos decir que hay acuerdo generalizado en que un proyecto pedagógico supone un proyecto de país, es decir una actitud política, en el sentido de la acción con un sentido trascendente en lo social, basado en un posicionamiento ético, con soporte en el conocimiento sobre la realidad y sus posibilidades, dado principalmente por las ciencias. El problema es cuál es ese proyecto, quién lo determina, si es uno o varios, si es estable o se va modificando, etc. En tiempos de autoritarismo estos temas están claros. Pero en tiempos de democracia, como los que queremos y debemos vivir, se requiere una multivocalidad que se exprese en los ámbitos de construcción de la ciudadanía, de los que la escuela es de los más importantes, para lograr los consensos críticos que la democracia requiere. En ese sentido, la problematización de las temáticas de interés nacional debería contribuir a la formación ciudadana, objetivo último de la educación en democracia.
En el orden institucional: algunos docentes compartimos la visión de que en nuestra institución no hay entre las materias al interior de cada profesorado, y muchísimo menos entre los distintos profesorados, la articulación necesaria para formar profesores capaces de trasmitir saberes no compartimentados, ya que la escuela secundaria no busca, ni podría hacerlo, la formación de especialistas, sino de individuos insertos de la mejor manera posible en la cultura nacional, con una comprensión sobre la realidad enriquecida por la suma de los conocimientos adquiridos. Desde luego que mal pueden alcanzar estos objetivos quienes no transitaron por los caminos pertinentes. La presencia de algunas temáticas relevantes (esta sería sólo una) podrían dar sentido y trascendencia a la práctica diaria, al mismo tiempo que ir reforzando una identidad institucional adecuada a los tiempos de cambio crecientemente acelerado que nos toca vivir.
En lo metodológico aportaría, entre otras cosas, a que los alumnos se relacionen con el conocimiento desde la perspectiva del que investiga, poniendo en práctica la metodología adecuada. Esto es participando desde la formulación (y re-formulación continua) del marco teórico, hasta la interpretación de los datos, con todos sus pasos intermedios. Una actividad así planteada supone la utilización de todas las fuentes e instrumentos de recolección de datos posibles, como así mismo el empleo de todo el soporte tecnológico actual. (pienso por ejemplo en la posibilidad de contar el instituto con la conexión al google pago para investigar mediante el y aprender su uso y posibles aplicaciones pedagógicas)De lo asta acá enunciado se despende que muchos de los contenidos de todo tipo presentes en la formación de profesores de naturales (y de geografía, historia, informática, química, etc.) son atravesados por el tema propuesto
HISTORIA SOCIAL DE LA SOJA
”La anatomía del hombre es la clave de la anatomía del mono.” Carlos Marx.
Historia e importancia del tema:
Entre los finales del siglo XIX y los comienzos del XX se produjo un proceso de transformación, cuya base material fue la integración de Argentina al mercado mundial como gran proveedora de productos agropecuarios, principalmente trigo y carne, que sentó las bases de una realidad radicalmente diferente a aquella que había emergido de la época colonial, las guerras de la independencia y el período de la “Organización Nacional”.
Este proceso, fundacional de la Argentina contemporánea, implico transformaciones profundas en todos los órdenes de la vida nacional, incluyendo en esto aspectos ambientales, todavía no estudiados en profundidad.
La decisiva importancia de lo acaecido lleva, lógicamente, a que no nos pongamos de acuerdo sobre la interpretación valorativa de aquellos sucesos. Para la visión oficial, conservadora y hegemónica (fundamentalmente durante los noventa), aquella fue una época de oro, la de las vacas gordas y de la manteca al techo, cuyo éxito radicó en ir a favor de las fuerzas del mercado aprovechando las ventajas competitivas de la Argentina en el rubro agrícola-ganadero.
Para las visiones alternativas fue el momento de la consolidación de la tendencia a inscribir a nuestro país, en el orden internacional, como dependiente de la dinámica de los países centrales, aislado del contexto sud-americano, con una clase oligárquica latifundista poderosa en su alianza con los capitales extranjeros.
En aquel momento la discusión sobre la cuestión agraria fue escasa, como lo es en el presente. Derrotado el federalismo popular, principalmente por la alianza entre las oligarquías del interior y de Buenos Aires, casi no quedaron propuestas alternativas de desarrollo, centrándose las luchas políticas en las contradicciones principales de Europa, importadas junto con la inmigración de aquel origen. El tema del campo desapareció así de las discusiones y las propuestas, centrándose la pelea sólo en el tema de cómo apropiarte y distribuir la renta agraria. Sólo la consigna, poco adecuada a la realidad de la pampa húmeda, del impuesto progresivo a la renta normal potencial de la tierra pareció cuestionar el orden existente. Por lo demás quedó totalmente en manos del “mercado” la determinación de la política agropecuaria. Una prueba de ello que se puede aportar desde nuestro campo de acción es la ausencia de propuestas educativas orientadas a la población rural.
Cien años después nos encontramos inmersos en un proceso de transformaciones equivalentes, aunque probablemente más profundas y, ciertamente, más aceleradas.
Muy diversos factores confluyen para que Argentina se encuadre como gran productor y exportador de oleaginosas (soja) y cereales (maíz y trigo) (El tema ganadero es más incierto) que aumentan en extensión e intensidad el area sembrada. En una enumeración no taxativa podemos mencionar: La explosión demográfica, principalmente la del Asia, que unida al aumento del consumo de tales poblaciones (China e India) impulsan fenomenalmente el consumo de alimentos; la política de sustituir combustibles de origen fósil por otros de origen agrícola (etanol, bío-diesel, etc.); entre otros, operan por el lado de una demanda, que encuentra en la extensa y relativamente despoblada geografía argentina la posibilidad de ser, en parte, satisfecha.
Desde luego que todo esto no se comprende si se deja de lado que la gran transformación tecnológica (revolución verde), que como parte del proceso de aceleración creciente del conocimiento científico y su aplicación practica se está operando desde fines del pasado siglo, multiplica las posibilidades de la producción agropecuaria. (Habría que agregar a esto la persistencia de un ciclo húmedo, ¿por el cambio climático planetario, o estacional por El Niño?, que extiende la frontera agropecuaria.
La creación, a través de la ingeniería genética, de oleaginosas y cereales genéticamente modificados (gm) o transgénicos, entre otras cosas para hacerlos resistentes a herbicidas (glifosato), el uso intensivo de dichos herbicidas, fungicidas y plaguicidas, la siembra directa, la agricultura de precisión, el riego artificial, etc. son parte de la revolución citada.
Estas prácticas agrícolas tienen defensores, entre los que se cuentan todos los sectores beneficiados por las mismas (semilleros, fabricantes de insumos, contratistas, etc.) y detractores como los distintos grupos ambientalistas.
El Ing. Hector A. Huergo, que dirige el suplemento rural del diario Clarín, y que todas las semanas editorializa, casi seguro por cuenta y orden de la Asociación Argentina de Siembra Directa, el 21 de octubre de 2006 realiza, aunque envenenada, una síntesis de las opiniones divergentes. Va el artículo:. ¡16 millones de hectáreas de soja! El récord de superficie sembrada con la milagrosa especie es la mejor respuesta a una idea absurda instalada en la opinión pública. Por acción de unos y omisión de otros, la soja no es "políticamente correcta". Que desertifica los campos. Que produce "desiertos verdes"(¿¿!!). Que es responsable de la desaparición de miles de productores. Que nos ha hecho dependientes de la tecnología extranjera, para colmo, la del imperialismo yanqui. Que para colmo es transgénica. Que nos hemos convertido, finalmente, en una republiqueta sojera. Si, los argentinos, cada vez que tenemos una solución, le encontramos un problema. Así, logramos que la soja no sólo sea, en el imaginario colectivo, un problema para el campo. También descubrimos, sin un solo aval de investigación seria, que la soja genera "menarca", adelantando la menstruación de las niñas. Que a los varones les hace crecer las tetitas, que no se le debe dar a mujeres embarazadas y niños. Escuché esta misma semana, en una radio líder, a un médico que sentenció estas estupideces con fluidez e ignorancia.Señores, la soja es el maná que nos mandó Dios, que sin duda es argentino y debe sentir vergüenza ajena ante las patrañas.Bueno, 16 millones de hectáreas. Nada paraliza a los actores de la segunda revolución de las pampas. Miles de productores que no se distraen con discursos apocalípticos. Cientos de empresarios de la maquinaria que han prosperado inventando soluciones para que haya más soja. Lo que no significa que va a haber menos trigo, menos maíz, menos girasol, menos vacas. ¡Todo lo demás quedó igual, y aun puede crecer! Sí va a haber menos monte degradado, menos ganadería nómade y extensiva, menos atraso en el norte postergado. Más hoteles tres, cuatro y cinco estrellas como en Charata. Más camiones como en Bandera. Más empleo en todos lados. Más pequeños agricultores ricos. El chacarero que hace veinte años tenía 50 hectáreas que valían 100.000 dólares, y no pudo crecer, ahora tiene 500.000. Es cierto que se quedó sin trabajo: para sembrarlas necesita un día. Y ya no tiene ganas de criar chanchos, porque eso es de lunes a domingo. Ahora es rico, viene el ingeniero joven y se las alquila a 300 dólares por hectárea. ¡15.000 dólares!.Con estas 16 millones de hectáreas, y los buenos precios que se prevén para esta campaña, el país va a facturar más de U$ 10.000 millones sólo de soja. 2.000 millones van directo para el fisco vía retenciones. Casi todo se exporta con valor agregado, porque la industria aceitera sigue ampliando su capacidad de molienda con inversiones por U$ 5.000 millones en los últimos quince años. Se siguen construyendo puertos y plantas, la hidrovía se profundiza, pasan cada vez más barcos. Y más de 100 países de todo el mundo abrevan de la soja argentina. A ellos no les salen tetitas, ni tienen menarca ni otras calamidades.Pasaron diez años desde que Felipe Solá, como secretario de Agricultura, autorizó la siembra de la soja RR. En aquel momento se sembraban cinco millones de hectáreas. ¡Se triplicó el área en apenas una década!. ¿Qué hubiera sido de este país en el 2002, sin la soja? Los planes sociales montados sobre las retenciones, la ayuda solidaria de las donaciones impulsadas por Aapresid, la Fundación Plus, Solidagro y tantas organizaciones espontáneas en el interior. Sí hubo que bancarse que, en ese contexto, se lanzara un congreso de nutrición trucho para denostar a la soja. Sencillamente criminal.Hoy la Argentina exporta tecnología agropecuaria a todo el mundo. Eso es consecuencia de la revolución sojera. Este es el momento de cortar la onda anti-soja. Hay que instalarla como una causa nacional. De una vez por todas. Si bien la discusión está planteada, por ahora es “el mercado” (la optimización de la ganancia en el corto plazo) lo que decide la política a seguir.
La amplitud del fenómeno provoca que se estén produciendo, a su influjo, profundas transformaciones en órdenes que van desde el ambiente y la salud a aspectos de la cultura, pasando por el mercado de trabajo, los fenómenos migratorios, la infraestructura productiva, etc. etc.
Un fenómeno de tal amplitud requiere, sin lugar a dudas, una aproximación transdisciplinaria (entendiendo por transdisciplina “el esfuerzo indagatorio que persigue obtener cuotas de sabe análogas sobre difeentes objetos de estudio disciplinarios, multidisciplinarios e interdisciplinarios-incluso aparentemente muy alejados y divergentes entre si-articulándolas de manera que vayan conformando un corpus de conocimiento que trasciende cualquiera de dichas disciplinas…el holismo ambientalista…se ofrece como ejemplo de transdisciplina.)), ya que queda claro que ni las ciencias sociales, ni las naturales por si solas pueden abarcar un objeto que atraviesa múltiples campos del conocimiento.
La propuesta consiste en que las distintas materias (¿y profesorados?) integren en su desarrollo sus contenidos teóricos con la ampliación del conocimiento que sobre esta problemática se pueda ir construyendo, en tanto objeto complejo de conocimiento.
Como la propuesta es innovadora, no se pueden prever de antemano todas las implicancias, modalidades y extensión que, en la puesta en práctica, pueda ir adquiriendo, aunque se pueden adelantar algunas.
En el orden epistemológico, tal modalidad,, supone una mirada y una práctica distinta de la del positivismo clásico, de presencia hegemónica en las ámbitos escolares. (Es distinta entre otras cosas porque el objeto complejo de conocimiento es una construcción, por lo holístico, porque cuestiona criterios de objetividad, etc.) (Ver Sotolongo Codina y Delgado Díaz, La revolución contemporanea del saber y la complejidad social. CLACSO 2006) Esta problemática puede ser abordada en todas las materias, pero principalmente en Filosofía en varias pedagógicas, en las metodológicas y en los talleres de investigación, como soporte teórico. (Tema para desarrollar)
En el orden pedagógico podemos decir que hay acuerdo generalizado en que un proyecto pedagógico supone un proyecto de país, es decir una actitud política, en el sentido de la acción con un sentido trascendente en lo social, basado en un posicionamiento ético, con soporte en el conocimiento sobre la realidad y sus posibilidades, dado principalmente por las ciencias. El problema es cuál es ese proyecto, quién lo determina, si es uno o varios, si es estable o se va modificando, etc. En tiempos de autoritarismo estos temas están claros. Pero en tiempos de democracia, como los que queremos y debemos vivir, se requiere una multivocalidad que se exprese en los ámbitos de construcción de la ciudadanía, de los que la escuela es de los más importantes, para lograr los consensos críticos que la democracia requiere. En ese sentido, la problematización de las temáticas de interés nacional debería contribuir a la formación ciudadana, objetivo último de la educación en democracia.
En el orden institucional: algunos docentes compartimos la visión de que en nuestra institución no hay entre las materias al interior de cada profesorado, y muchísimo menos entre los distintos profesorados, la articulación necesaria para formar profesores capaces de trasmitir saberes no compartimentados, ya que la escuela secundaria no busca, ni podría hacerlo, la formación de especialistas, sino de individuos insertos de la mejor manera posible en la cultura nacional, con una comprensión sobre la realidad enriquecida por la suma de los conocimientos adquiridos. Desde luego que mal pueden alcanzar estos objetivos quienes no transitaron por los caminos pertinentes. La presencia de algunas temáticas relevantes (esta sería sólo una) podrían dar sentido y trascendencia a la práctica diaria, al mismo tiempo que ir reforzando una identidad institucional adecuada a los tiempos de cambio crecientemente acelerado que nos toca vivir.
En lo metodológico aportaría, entre otras cosas, a que los alumnos se relacionen con el conocimiento desde la perspectiva del que investiga, poniendo en práctica la metodología adecuada. Esto es participando desde la formulación (y re-formulación continua) del marco teórico, hasta la interpretación de los datos, con todos sus pasos intermedios. Una actividad así planteada supone la utilización de todas las fuentes e instrumentos de recolección de datos posibles, como así mismo el empleo de todo el soporte tecnológico actual. (pienso por ejemplo en la posibilidad de contar el instituto con la conexión al google pago para investigar mediante el y aprender su uso y posibles aplicaciones pedagógicas)De lo asta acá enunciado se despende que muchos de los contenidos de todo tipo presentes en la formación de profesores de naturales (y de geografía, historia, informática, química, etc.) son atravesados por el tema propuesto
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